Las economías emergentes están captando la atención de los analistas mundiales. En un contexto de crisis para las grandes economías, estos países pueden aparecer como pequeños respiros para los inversionistas y optar así a mejorar sus índices económicos y aspirar al desarrollo y la cooperación regional.

Este fue uno de los temas que proponía la pauta del Centro de Educación Empresaria (CEE) de la Universidad de San Andrés en Argentina, quienes recibieron la visita del profesor Ralf Boscheck, director del MBA del IMD de Suiza, calificada hace ya cinco años seguidos como la mejor escuela en Educación Ejecutiva fuera de los Estados Unidos.

AméricaEconomía.com tuvo la oportunidad de entrevistar a Boscheck, quien analizó el contexto de la economía para América Latina y los desafíos de exportar commodities cuando su ciclo de alza comienza a decaer.

-¿Cuáles son las principales tendencias económicas en A. Latina y en qué situación se encuentra la región?

-Para Latinoamérica la situación está más o menos igual que en todos los mercados emergentes, aunque algunas economías están en una posición más correcta que otras, más enfocadas en los mercados y en ese caso, tienen mejor desempeño. El problema es que si están orientadas al mercado, depende de dos de ellos y muy importantes: China y los Estados Unidos. Entonces, la pregunta clave es que, dependiendo de las exportaciones, cómo se van a desarrollar estos mercados. Si pensamos en Estados Unidos, ellos tiene otro motor de crecimiento que es el descubrimiento de los recursos de hidrocarburos y no es seguro si estos recursos tendrán un efecto duradero, pues el efecto masificador puede no ser tan fuerte como otras personas se imaginan. Y el otro tema es cómo China se va a focalizar en su política económica para favorecer el crecimiento, porque ahora China está tratando de ver las nuevas estrategias para la redistribución del ingreso.

-¿Cómo ve la conexión comercial que está teniendo América Latina y Europa?

-La respuesta tiene dos aspectos. Primero, estar en una relación preferencial entre dos países, o en una relación basada en comercios complementarios, con un país que esté vendiendo mercaderías industriales; mientras que los otros, materia prima. Aquí se da una relación complementaria, entonces los países no se ven forzados a mejorar su mercado doméstico porque no hay una relación competitiva. Ahora, por otro lado, si tienes una relación entre Europa y Latinoamérica en mercados que sí son competencia, entonces tenemos dos efectos: en esas industrias donde tienen ventajas de escala, ahí van a tener una consolidación. En aquellos mercados donde la exigencia de escala no es importante, ahí tienen las dos variedades de productos, entonces eso deriva en las posibilidades de mejorar la elección del consumidor.

-¿Qué oportunidades representa Latinoamérica para los inversionistas extranjeros?

-En general se tiende a ir a aquellos países donde hay una ventaja comparativa y en el caso de Latinaomérica tiene que ver con la materia prima. Muchos países de Latinoamérica se están alejando de esta trampa de los commodities y tratan de mejorar el valor agregado en el mercado doméstico y por eso tienen oportunidades para que los inversores internacionales los puedan seguir a través de estos sectores. Por eso, lo que sucede es que estos países de materias primas van a tener un desarrollo de infraestructura y después valiéndose de valor agregado y mejorado. Entonces, países como Brasil atraen a muchos inversores, como a Alemania, para que vayan a los sectores de valor agregado que están mucho más allá de los commodities.

-¿Cuánto más le falta a la región para escaparse de esta trampa y acercarse a exportar valor agregado?

-Algunos países están más avanzados que otros en este proceso de desarrollo. Si miras a Chile, por ejemplo, está muy basado en la materia prima, pero hay una tendencia hacia sectores diversificados. Brasil es el que está más avanzado y ha desarrollado biotecnología y materiales más avanzados hasta la maquinaria aérea y el aspecto aeroespacial. El problema es que en países como Argentina se ha reducido el interés de los inversores extranjeros. Con la experiencia de Repsol-YPF los inversores extranjeros no encuentran la seguridad necesaria.

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-¿Cómo entiende usted ese conflicto que se produjo entre Repsol YPF y Argentina?

-La comunidad internacional ha estado criticando mucho el tema de Repsol YPF, pero si uno estudia cómo ha sido la performance de inversión de Repsol en Argentina... Repsol no hizo las cosas como deberías haber hecho para impulsar el desarrollo. Y honestamente, todos los países que se confían en los hidrocarburos van a ser muy duros con los inversores extranjeros si piensan que no hacen la inversión correcta. Y también países como Inglaterra, en los pozos petroleros del mar del norte, también ellos quisieron poner medidas más estrictas y aumentar el retorno fiscal. Entonces, creo que la crítica hacia Argentina no está bien justificada.

-¿Qué rol debería jugar el gobierno argentino para cambiar esta visión negativa, y qué acciones puede tomar para reencantar a los inversores?

-Por un lado están los inversores en materias primas, donde los precios están fijados por los mercados de commodities mundiales. Estos recursos se consideran parte del patrimonio de un país (por ejemplo, Codelco Chile y el cobre), entonces, el gobierno tiene que representar el interés de la sociedad al controlar este patrimonio. Si cambian los precios internacionales y los inversores explotan los recursos de un país, la población piensa que no están generando los retornos necesarios para la sociedad. En la mayoría de los casos así, interviene el gobierno. Así que la estabilidad que buscan los inversores en estos recursos es menor en las materias primas porque son fluctuantes respecto a los mercados globales. Ahora, si el precio de los commodities es estable, a veces intervienen los gobiernos para obtener un aporte mayor, porque tienen una necesidad financiera mayor en ciertos momentos. Entonces, para crear la estabilidad y dar la confianza a los inversores, los gobiernos deben comprometerse con una estabilidad hacia el sector. El problema es que si la economía depende demasiado del ingreso de las materias primas, entonces la única manera que tiene el gobierno de estabilizar las políticas, según lo ve el mundo externo, es reduciendo su confianza en la prosperidad de esos sectores en particular. Por lo que si tienes una base de hidrocarburos, la manera de reducir la dependencia de este sector es haciendo que la parte de la economía que no sea de hidrocarburos contribuya por sí sola desde el punto de vista financiero y fiscal, o si no, reduciendo el déficit de gasto local, para no estar todo el tiempo esperando lo que venga de los hidrocarburos. Para concluir, la mejor manera de cambiar esta visión del mundo exterior es con políticas fiscales conservadoras.

-¿Cuánta importancia le atribuye a la educación y la investigación para que los países alcancen el desarrollo?

-Esto tiene muchos aspectos. Por un lado, está la parte de investigación y desarrollo que es vital para los aumentos de productividad. Por otro lado, un profesor ganó un Nobel por explicar que el 85% del crecimiento del PBI en la primera mitad del siglo XX fue debido solamente a los avances tecnológicos. Entonces, la tecnología es crucial y la educación también. Si quieres pasar de un sector de materia prima a otros más avanzados, necesitan una población que tenga una base educativa muy amplia en el sentido de que no sea específica, sino que abarque mucho y brinde las bases para la especialización en la vida futura, porque sino lo hacen así, están creando una trampa vocacional y de esa forma, obligan a la gente a que se mantenga en ciertas carreras y no están dando la oportunidad para que la economía se desarrolle.

Estuve involucrado en muchos proyectos de estados emergentes; recientemente, en Pakistán,  contemplamos las estrategias educativas para ampliar la base, de manera que la educación universitaria tenga por lo menos dos años antes de ir a una especialización técnica de cualquier categoría. Esta huella hay que ampliarla desde la parte universitaria e ir a la base de la pirámide en vez de educar sólo a una elite. Los contenidos que están en las buenas universidades privadas deben ser copiados para ir a las universidades públicas; para eso se necesita una financiación pública y también una reestructuración del sector.