A pesar de la fuerte alza del dólar en el mercado local durante los últimos 30 días, el peso uruguayo no perdió tanto terreno respecto a las principales monedas de referencia para el país, como sugieren las pizarras a primera vista. El peso sigue siendo una moneda fuerte en las plazas comerciales en las cuales a Uruguay le interesa ser competitivo y, luego de la corrección que tuvo en el último mes, la moneda uruguaya se pegó a la evolución cambiaria de sus principales socios comerciales.

La Unidad de Análisis Económico de El Observador elaboró un nuevo indicador que permite realizar una seguimiento en tiempo real de la evolución del peso uruguayo frente a la moneda de sus principales socios relevantes. Un aumento del indicador permite determinar que el peso se valoriza frente a las monedas que inciden en el comercio del país, lo que indica en el corto plazo una pérdida de competitividad de precios de los bienes y servicios locales.

El Índice del Peso Uruguayo de El Observador (IPU-EO) mantuvo una fuerte tendencia a la baja en el último mes y medio. Pero si bien el dólar tiene hoy en Uruguay su mayor valor desde setiembre de 2012, el IPU-EO se ubicó recién en los niveles de enero de este año.

La moneda local empezó a apreciarse respecto a la canasta relevante de divisas a partir de julio del año pasado. Desde ese momento y hasta los primeros días de mayo, el IPU-EO registró un aumento de 31,7%, de la mano de una apreciación de la moneda uruguaya, sumada a una fuerte pérdida de valor de la moneda argentina en el mercado paralelo y del bolívar venezolano.

Desde el 8 de mayo, dos fenómenos impulsaron a la baja el indicador. El peso argentino en el mercado paralelo comenzó a deshacer una parte de su depreciación excesiva, luego de registrar una brecha de 100% respecto a su valor oficial. Y, a partir del 22 de mayo, a ese proceso se agregó el fortalecimiento del dólar en el ámbito local, cuando los rumores de un fortalecimiento de las medidas del gobierno para contener el ingreso de capitales especulativos desde el exterior alentó la compra de moneda extranjera.

Desde el 8 de mayo –cuando alcanzó su mayor valor desde junio de 2002–, el IPU-EO registró una caída de 11,2%. Sin embargo, en ese período el peso uruguayo se depreció solo 1% respecto a Brasil, el principal socio comercial del país. Si bien el peso bajó 8,9% frente al dólar en ese período, el real brasileño acompañó esa misma tendencia. La mayor parte de la caída en el valor del peso frente a las monedas de referencia se debió a la baja de 31% en el valor de la moneda local frente a la cotización del peso argentino en el mercado paralelo.

En los últimos días, sin embargo, el índice moderó su volatilidad y se mantiene prácticamente estable, lo que muestra que el peso uruguayo volvió a acompañar la evolución de las monedas de referencia. En las últimas cinco operativas, el peso perdió 1,3% de su valor frente al billete verde, mientras que el IPU-EO subió apenas 0,6%. De esa manera, quedó atrás la caída del indicador de 2,3% semanal en los últimos 45 días.

El menor ingreso de capitales desde el exterior llevó a que las presiones excesivas a la baja sobre el tipo de cambio desaparecieran y eso hace que la referencia para los operadores vuelvan a ser los fundamentos del mercado. Si hoy existe una fuerte volatilidad en el mercado cambiario es porque la moneda local replica la volatilidad externa, debido a que los inversores huyen de las monedas emergentes a causa de que las intenciones de las autoridades estadounidenses de comenzar este año a desactivar su política monetaria expansiva.

La apreciación del peso uruguayo durante los últimos 12 meses tuvo un fuerte impacto sobre la competitividad de precios del país. Según el Índice de Tipo de Cambio Real de El Observador (ITCR-EO), la competitividad uruguaya enfrentó nueve meses consecutivos a la baja desde agosto de 2012 hasta abril, con una caída acumulada de 17%.

El indicador incorpora al análisis de las cotizaciones la variación de los precios domésticos en los principales socios comerciales del país. Un aumento del indicador es una buena noticia para los sectores exportadores y aquellos productores que compiten con el exterior por el mercado interno, debido a que implica un abaratamiento de los bienes y servicios locales frente a los del exterior.

La suba del dólar a nivel local durante el mes de mayo, en tanto, permitió frenar la caída. Sin embargo, no implicó un restablecimiento significativo de los niveles de competitividad. El ITCR-EO tuvo un aumento de apenas 0,1% respecto al mes pasado, todavía se encuentra 12,8% por debajo de igual mes del año anterior y 22,5% por debajo del promedio de los últimos 20 años.

El repunte de la competitividad recién se empieza a ver en junio. Si el dólar, en el promedio del mes, mantiene la actual relación respecto al mes de mayo y los precios domésticos variaran en Uruguay en igual medida que en la media de los países relevantes, el ITCR-EO subiría 9,1% respecto al mes anterior, retomando los niveles de octubre de 2012. Aun así, todavía se ubicaría 8,9% por debajo de igual mes del año anterior y 15,4% inferior a la media de los últimos 20 años.