Conforme la desaceleración del crédito al consumo –uno de los segmentos más rentables de la banca local– llevó a las instituciones que operan en la plaza uruguaya a una mayor competencia, las tasas cayeron y los préstamos a las familias alcanzaron en julio la tasa más baja para ese mes en los últimos cinco años. 

Según datos procesados por el Banco Central (BCU), el costo del crédito al consumo otorgado por el sistema financiero en moneda local a las familias uruguayas registró una fuerte caída durante el último año, al pasar de una tasa anualizada de 41,1% en el séptimo mes de 2012, a 33,6% en el promedio de las operaciones cerradas en julio de este año. Eso implica que, al cierre del último mes relevado, el costo del financiamiento a las familias era el más barato para ese mes desde julio de 2008, cuando la tasa fue de 31%.

Si bien más de 90% del crédito al consumo se otorga en moneda local, las tasas en dólares también mostraron una caída, de 9,1% en julio de 2012 a 8,5% en igual mes de este año. El costo del financiamiento en dólares para el consumo se ubicó en el nivel más bajo para julio desde que inicia la serie oficial comparable, en 1998.

Según fuentes bancarias consultadas por El Observador, la caída de las tasas obedece a la mayor competencia por parte de las instituciones financieras locales para atraer nuevos clientes, en un contexto en el cual el crédito dejó de mostrar el dinamismo de los últimos años.

Los datos procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador muestran una fuerte desaceleración en el segmento del crédito al consumo. Medido a valores constantes de 2012 –en moneda local, descontando el efecto de la inflación–, el saldo de los créditos vigentes creció a una tasa interanual de 5,2% en julio, cuando en igual mes del año anterior el crecimiento fue de 10,6%.

De hecho, durante el segundo trimestre del año, el crédito registró una leve recuperación en su dinamismo. En febrero mostró su menor tasa de crecimiento interanual, con un registro de 3,2% medido en pesos constantes. Si bien se trata de una aceleración moderada en su crecimiento, es un quiebre respecto a la tendencia de los últimos años. 

La tasa de expansión que tuvo en julio fue la mayor en lo que va del año. 

Política monetaria. La caída de las tasas de interés en moneda local va en contra del sesgo que durante los últimos años le dio el gobierno a la política monetaria, mientras adoptó la tasa de mercado en operaciones a un día como herramienta de señalización.

Hasta julio de este año, el BCU en la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) fijaba cada tres meses la tasa de referencia, con el objetivo de incidir, entre otros aspectos, en el costo del crédito y el incentivo al ahorro. Si el financiamiento se encarece y aumenta el premio que pagan los bancos por el ahorro, la demanda de las familias uruguayas por el crédito se retrae y eso afecta al consumo en general, disminuyendo la presión sobre el nivel de precios.

Desde mediados de 2010, el BCU fue subiendo progresivamente la tasa de interés de referencia, con el objetivo de reducir el empuje de la demanda interna sobre la inflación. Desde ese momento hasta que sustituyó el instrumento por el manejo de los agregados monetarios, la tasa pasó de 6,25% a 9,25%.

La tasa que pagan los bancos por los préstamos también cayó en el último año, de 5,5% medida en pesos a 4,2% anualizada, en el promedio de las operaciones. En dólares, la tasa bajó de 0,4% a 0,3%.

Demanda laboral volvió a contraerse. La demanda laboral registró una quinta caída consecutiva en agosto, según el indicador que elabora el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres). El índice mostró un deterioro de 2,5% para ubicarse en niveles mínimos desde 2011. Ajustando las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el mes de julio por factores estacionales, Ceres detecta una aceleración de una décima en el desempleo y una leve contracción del empleo.