Al cierre de 2012, los tiempos de incertidumbre y melancolía económica parecían haberse disipado por completo. El PIB peruano, que en 2009 había registrado un imperceptible avance de 0,9%, volvió a recuperar el ritmo y alcanzó un crecimiento de 6,3%. ¿Se podrá mantener un ritmo similar en el presente año? La repuesta de entidades gubernamentales como el Ministerio de Economía Finanzas (MEF) y el Banco Central Reserva (BCR) ha sido afirmativa. Entre 6% y 6,5% proyectan esas instituciones. Hasta aquí el fluido caminar económico del país parece interrumpible.

Sin embargo, el contexto actual amenaza con complicar el desempeño económico. Y es que las inversión privada ha comenzado a contraerse. Un ejemplo muy claro es el sector minero. Según el Ministerio de Energía y Minas (MEM), la inversión minera en el país alcanzó los US$552,2 millones en marzo, lo cual significó una desaceleración de 3,23% respecto al mismo mes de 2012. Es más, la inversión privada en el Perú solo creció 7,4% durante el primer trimestre de 2013 respecto al mismo periodo del año previo, su menor tasa de expansión desde los últimos tres meses de 2009. “El ritmo de crecimiento de la inversión privada ha disminuido. Esta tasa viene siendo menor a la que siempre hemos registrado. Ha crecido a un solo dígito cuando hemos estado acostumbrados a dos”, comenta Miguel Palomino, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE).

Contexto nebuloso. ¿Qué le está pasando a la inversión? Las explicaciones son locales y foráneas. “Por el lado externo se ha sentido el probable cambio en la política monetaria de EE.UU. Esto ha incidido en una percepción de menor liquidez mundial que se ha traducido en mayores tasas de interés. De esta manera, los inversionistas globales han entrado en una fase de reevaluación de sus inversiones, lo que puede tomar algún tiempo”, señala Juan Carlos Odar, gerente de estudios económicos del BCP. Según Odar, esta situación está afectando a mercados emergentes como el peruano. “Con China que se desacelera, una Europa que aún no sale del hoyo y un EE.UU. que aún está en duda, es natural que haya un menor incentivo para invertir”, añade Carlos Casas, jefe del departamento de economía de la Universidad del Pacífico.

Pero también hay componente local. Para Miguel Palomino, hay factores que están afectando a la inversión. El primero –indica– es la dificultad de obtener las autorizaciones y permisos para que los proyectos de inversión se puedan ejecutar. A esto –indica el economista– se suman situaciones que se han dado en el país que han generado un aumento en la percepción de riesgo y una reducción en la del retorno de la inversión. La posible compra de Repsol por parte del Estado es un ejemplo de esos episodios, indica Palomino. “Las expectativas de las empresas muestran una trayectoria a la baja asociada al contexto político, aunque se mantienen en el terreno positivo”, indica Juan Carlos Odar. El BCR, justamente, informó que la confianza empresarial en la economía peruana cayó a su nivel más bajo en veinte meses en mayo (de 60 a 54 puntos). “Claramente hay factores que han influenciado en esta situación, pero no son controlables. El Perú no puede salvar a Europa. Pero sobre las cosas donde sí hay un nivel de control, esas son sobre las que se debe de actuar”, dice Palomino.

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Para Carlos Casas, la inversión privada crecería “raspando” en dos dígitos este año. Este es el mismo pronóstico que da Juan Carlos Odar. Ambas proyecciones coinciden con lo dicho por el titular del MEF, Luis Miguel Castilla, quien afirmó durante un reciente roadshow que ese indicador avanzaría 10% en 2013. Sin embargo –explica Carlos Casas– en 2014 la inversión privada tendría un ritmo de un solo dígito en caso de que no se tomen las medidas necesarias. Palomino afirma que el riesgo de crecer en un solo dígito este año es una realidad. Los sectores que serían más afectados este año –sostienen algunos especialistas– son los que requieren más permisos para desarrollar proyectos. Infraestructura y minería son dos de los más vulnerables bajo esa premisa.

Amores perros. Una de las mayores consecuencias de una eventual caída de las inversiones privadas será la desaceleración de la economía peruana. ¿La razón? La estrecha relación que existe entre la primera y la producción nacional. “Si tú quieres que el PIB crezca anualmente entre 6% y 7%, la inversión privada debe alcanzar un avance de por lo menos el doble de ese porcentaje”, señala Miguel Palomino. En caso de que la inversión solo crezca en un dígito alto –indica el economista– la expansión no sería mayor al 5%.
Carlos Casas va más allá. Según el economista, si se desea mantener el 6% de crecimiento o superar esa tasa, la suma de la inversión pública y privada debe representar más del 25% del PIB. “El ratio de inversión sobre PIB es más importante que el crecimiento de la inversión privada”, dice el catedrático. Agrega que de ese 25% de participación, cerca del 19,5% debe ser privado, mientras que alrededor de 5,5% público. Bajo esta lógica, en caso de que la inversión privada decaiga por factores que no son controlables, el Gobierno podría impulsar la inversión pública para asegurar el crecimiento.
Sin embargo, hoy existe una fuerte dependencia de la inversión pública. Esto representa un riesgo. Según Miguel Palomino, no es sostenible que esta avance a un ritmo de 20% anual cuando los ingresos del Estado no registran un aumento similar. El ex ministro de Economía Luis Carranza ha declarado recientemente a un diario local que el avance económico está siendo impulsado por el gasto público en vez de la inversión privada, lo cual, a su entender, representa un riesgo. “Nuestro caballo tiene que ser el de la inversión [privada]. Si nuestro caballo es el gasto público, este caballo se cansa rápido”, advirtió.

3042Trabajo para la casa. Dinamizar la inversión privada es una tarea de las autoridades. Los mensajes de confianza que puede dar un gobierno son relevantes. “Los roadshows solos no ayudan. Debe haber un mensaje coherente y articulado sobre el rumbo del país. Cuando un empresario viene al país quiere tener un horizonte claro de cinco o diez años para poder invertir” , dice Carlos Casas. Juan Carlos Odar recomienda una mayor coordinación entre el Gobierno Central y los gobiernos subnacionales para sacar adelante diferentes proyectos de inversión.

Sin embargo, los especialistas concuerdan en que el cumplimiento de las promesas del Gobierno Central es vital para la dinamización futura. Volver el Estado más eficiente, disminuir la burocracia y evitar experimentos económicos son, sin duda, señales de acciones muy puntuales que se pueden concretar.