Fráncfort, Alemania. Los grandes bancos activos internacionalmente todavía necesitaban 115.000 millones de euros de capital de máxima calidad a finales de 2012 para cumplir los estándares de capital Basilea III, si bien esta falta se ha reducido, según un estudio del Banco de Pagos Internacionales (BPI).

El BPI precisa que en el informe participaron 223 bancos, de ellos 101 entidades grandes con actividades internacionales -llamado Grupo 1- y 122 más pequeños -Grupo 2-.

El estudio asume que se había implementado completamente la regulación de supervisión bancaria de Basilea III el 31 de diciembre de 2012.

Asimismo, no tiene en cuenta los beneficios de los bancos ni cambios en la composición del balance o del capital.

"Por esta razón, los resultados del estudio no son comparables a los cálculos de la industria", según el BPI.

El banco de los bancos centrales, con sede en la ciudad suiza de Basilea, señala que las 101 grandes entidades activas internacionalmente tienen un déficit de capital de 115.000 millones de euros para cumplir con el ratio de capital ordinario de máxima calidad del 7%.

Este déficit ha bajado en 82.900 millones respecto a junio de 2012.

Los 122 bancos restantes tienen un déficit de capital de 25.600 millones de euros para cumplir con un capital de máxima calidad del 7%.

En este caso, se ha producido un incremento frente a los resultados de junio de 2012 porque se han introducido nuevos bancos en este grupo por primera vez, según el BPI.

La reforma en la supervisión bancaria, conocida con el nombre de Basilea III y aprobada por los líderes del G20 en la cumbre de Seúl de 2010, incrementó los requerimientos mínimos de capital y estándares de liquidez exigidos a los bancos comerciales para reducir la probabilidad y severidad de crisis bancarias en el futuro.

El capital ordinario mínimo exigido es ahora del 4,5%, frente al 2% anterior.

Además, se introduce un "colchón" de conservación del 2,5%, lo que sitúa el total de capital ordinario obligatorio en el 7%.

Las entidades tienen tiempo hasta 2015 para cumplir los primeros estándares de liquidez y hasta 2019 para los requerimientos más exigentes.

La regulación de Basilea III también exige a los bancos más liquidez mínima para hacer frente a impactos del mercado.