La próxima burbuja económica que podría estallar es la de los países emergentes, que ya están desacelerando su crecimiento, lo que frenará las posibilidades de recuperación de la economía mundial y en particular de la europea, según explica el periodista británico Andy Robinson en un entrevista con Efe.

Licenciado por la London School of Economics, Robinson ha desarrollado una carrera como periodista independiente especializado en temas económicos y acaba de publicar el libro "Un reportero en la montaña mágica" (Editorial Ariel) sobre su experiencia en las reuniones anuales del Foro Económico Mundial de Davos.

Robinson sostiene que si el sistema vuelve a generar un aumento del consumo sólo a través del crédito, sin subidas salariales, podría estallar otra burbuja que llevaría a la economía mundial a otra fase de calentamiento y colapso.

A su juicio, habría que recuperar los preceptos keynesianos que abogan por una mayor intervención del Estado y una regulación de los mercados que impida "desplazamientos de dinero masivos que desestabilicen el crecimiento", además de por una redistribución más equitativa de la riqueza.

En su libro asegura que Alemania es la culpable de la crisis europea y afirma que los países periféricos son sus víctimas.

"Alemania ha extendido la falsa idea de que exportar y tener superávit comercial es la virtud, y de que consumir y tener déficit es una manifestación de vicio colectivo y consumismo, algo que no tiene sentido porque la capacidad de un país para exportar depende de la capacidad de otro para importar", añade.

A este respecto, sostiene que cuando se adoptó el euro Alemania comenzó a bajar los salarios, lo que creó una "espiral bajista" que todavía hoy hace que países como España e Italia tengan que sumarse a los recortes de sueldo para poder competir.

En su opinión, la economía no puede crecer de una forma estable y sostenible si la clase media de un país no puede consumir, "algo que ocurre ahora en España".

De su experiencia en Davos, localidad alpina suiza donde se celebra anualmente el Foro Económico Mundial, critica la estrecha relación que los representantes del poder económico tienen con los que denomina "grandes líderes de opinión", lo que cree que supone una falta de independencia periodística.

"En una sociedad democrática el periodista jamás debería defender al poder, sino a sus víctimas", algo que Robinson cree que pasa con bastante frecuencia en España.

El periodista británico cree que los medios de comunicación también contribuyen "a inflar y a pinchar las burbujas", y recuerda el caso de España, donde "antes de empezar la crisis algunos medios no reconocieron que los precios de la vivienda ya habían superado niveles sostenibles y dijeron que la economía seguiría creciendo".

Por otra parte, ante la mejora de las condiciones de financiación de España y la vuelta a los beneficios de muchas empresas, asegura que en la calle no existe la misma percepción y parece "que el ciudadano se encuentra en el peor momento de la crisis".

A este respecto, considera que las empresas están en un "gran momento" porque pueden obtener beneficios en otros países, mientras los ciudadanos tienen más dificultades para salir adelante.

"Dicen que tiene que existir más movilidad laboral, pero cuando un joven se marcha de su país se pierde cohesión social, algo que ha sido muy importante para España", afirma.