Uno de los más afectados por las manifestaciones y las protestas del paro agrario fue el presidente Juan Manuel Santos. Su infortunada afirmación sobre la inexistencia del cese de actividades a nivel nacional no sólo contribuyó para que su nivel de aprobación cayera a 21% en las encuestas, sino que influyó para que el pesimismo sobre el rumbo de la economía se generalizara.

Pero esa visión dista mucho del pensamiento de los inversionistas internacionales y la banca mundial. Así lo estima Ben Ramsey, analista jefe de mercados emergentes de JPMorgan Chase, una de los principales instituciones financieras de EE.UU. y un actor clave de Wall Street.

Él, experto en analizar el comportamiento de las economías de América Latina, compartió con El Espectador y Noticias Caracol su visión sobre el impacto del paro en el comportamiento del PIB y la visión del mundo financiero sobre el proceso de paz con las Farc.

-¿Cómo se ve a Colombia desde Wall Street?

-En general, Colombia es un país que tiene una perspectiva bastante positiva. Yo creo que este año se ve un poco más complicado, tanto por un crecimiento del PIB que no ha sido tan dinámico como en años anteriores, como por los procesos políticos de paz y de elecciones que van a ser parte fundamental de su historia en el primer trimestre de 2014. De momento, estos eventos no ha llegado a preocupar a los inversionistas.

-En Colombia existe la creencia de que cuando se firme la paz, inmediatamente los inversionistas extranjeros vendrán a invertir. ¿Será así?

-Todos esperamos que el proceso de paz dé resultados positivos, porque el país ha sufrido mucho. Pero no creo que haya gente esperando entrar cuando se firme un acuerdo: los inversionistas ya saben que Colombia es un buen lugar, con grandes perspectivas, y ya se están instalando.

-¿Cuál es la percepción que se tiene desde Wall Street sobre las protestas agrarias y las manifestaciones que se vivieron en Colombia durante las últimas semanas?

-No hemos pensado que exista un impacto en la macroeconomía en sí por las manifestaciones. Sin embargo, sí han impactado variables bastante importantes, como la confianza del consumidor, lo que se refleja en el poco apoyo popular al presidente. Como estamos viendo un proceso electoral, creo que las protestas hacen parte de una historia con menos incertidumbre de lo que habíamos visto antes.

-El ex presidente Uribe estuvo ocho años en el poder y es conocido tanto por los inversionistas como por los entes internacionales. ¿Cómo se ve su regreso a la política, ahora desde el Senado?

-No es nuevo que Uribe se haya mostrado como un opositor para este gobierno. Pero su lista para el Senado complica bastante el hecho de que se esté rumbo, tal vez, a un proceso de paz firmado y que necesita ser refrendado por referendo popular.

-Una de las principales críticas del expresidente Uribe para el actual gobierno tiene que ver con el deterioro de la confianza inversionista. ¿Es eso cierto?

-Todavía hay una perspectiva positiva de Colombia para el mediano y largo plazo; es un lugar donde muchos inversionistas quieren estar por su demanda interna, por la expectativa de la Alianza del Pacífico, el gran mercado potencial entre varios países muy parecidos en términos de política macroeconómica. Básicamente hay políticas macro que son muy estables y sólidas.

-Colombia atraviesa por un momento sentimental muy difícil. Hay pesimismo a pesar de que las cifras macroeconómicas muestran un comportamiento diferente. ¿Por qué existe ese divorcio entre las cifras y la opinión de la gente en la calle?

-Hay que tener cuidado con algunas encuestas surgidas en el contexto del paro agrario, que podrían llegar a mostrar cifras exageradas. Nosotros vemos que la confianza del consumidor bajó de forma importante en agosto y habría que analizar el impacto que ese mismo período puede tener en el balance del año. En el primer semestre la demanda mostró niveles bastante altos.

-¿Deberíamos, entonces, sentirnos un poco más tranquilos sobre lo que está pasando en nuestra nación?

-Sí hay razones para ser optimistas. Tenemos que reconocer que estos últimos años no han sido perfectos y que el crecimiento no ha tenido el comportamiento deseado. Pero las preocupaciones por los asuntos políticos son más importantes en términos de lo que es el diálogo nacional. Este elemento será importante para tener una mejor idea de cuáles van a ser la perspectivas del país en el mediano plazo.