Las llegadas de flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en todo el mundo sumaron US$331.000 millones en el primer trimestre de 2019, una baja interanual de 0,9%, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

De mantenerse la tendencia negativa del primer trimestre durante todo el 2019, el mundo habrá acumulado cuatro caídas interanuales seguidas en este indicador.

Las captación global de IED descendió 9,4% en 2016, al año siguiente bajó 18,4% y en 2018 su retroceso fue de 14,6%.

En un reciente reporte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) expuso que las expectativas de las transnacionales no se orientan hacia una resolución rápida de los conflictos, lo que altera las decisiones en el mediano y largo plazo, y se traduce en que, por un lado, se posterguen o incluso se cancelen inversiones y, por otro, se modifiquen estrategias que afectan la estructura de cadenas globales de valor.

En los sectores de alta tecnología, en el mediano plazo, el contexto internacional parece favorecer estrategias orientadas en mayor medida a realizar inversiones dentro de los países líderes que a promover nuevos flujos de IED.

“Hay regiones del mundo donde las caídas han sido muy severas”, comentó Sergio Silva, titular de la Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía, en una entrevista radiofónica.

Por ejemplo, entre 2017 y 2018, Alemania registró una caída interanual de 64%, a US$11.917 millones, y Reino Unido reportó un descenso de 36,3%, a US$64.476 millones.

Irlanda, quien captó US$52.722 millones en 2017, tuvo una salida neta de US$28.073 millones en 2018; mientras que Suiza captó US$38.999 millones en el primero de estos años y sufrió una salida neta de US$87.210 millones en el segundo.

En 2018 las entradas de IED en el mundo fueron similares a las registradas en 2010, primer año de recuperación después de la crisis financiera mundial de 2008.

La disminución de la IED en 2018 fue más pronunciada en las economías desarrolladas (-27%), principalmente en Europa, como consecuencia del impacto de la reforma tributaria en los Estados Unidos, que promovió mayores flujos de repatriación de utilidades desde Europa hacia ese país (que tuvo salidas de IED negativas en el año), al mismo tiempo que se produjo un ligero aumento (2%) en las economías en desarrollo, donde se han mantenido niveles estables en los últimos años.

En prospectiva, según la Cepal, las disputas comerciales, tecnológicas y de política de seguridad pueden redundar en el corto plazo en incrementos de la IED dirigida a sectores que están siendo menos afectados por las políticas que han puesto en marcha los Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Esto podría explicar en buena medida el aumento del interés por la extracción y procesamiento de recursos naturales, que se ha manifestado en el incremento de los anuncios de proyectos de inversión a nivel mundial.

De todas formas, estos movimientos posibles de la IED en el futuro no serán de una magnitud suficiente para modificar de manera apreciable los flujos de IED hacia América Latina, como sucedió durante el ciclo de auge de precios de los recursos naturales entre 2007 y 2012.

En los sectores de alta tecnología, en el mediano plazo, el contexto internacional parece favorecer estrategias orientadas en mayor medida a realizar inversiones dentro de los países líderes que a promover nuevos flujos de IED.

No obstante, concluyó la Cepal, en los sectores de tecnología mediana se puede prever una recomposición de las cadenas internacionales de suministros que podría involucrar a países de Asia, y también a algunos de la región latinoamericana, en los que las transnacionales han aportado al desarrollo de capacidades en algunas industrias específicas (por ejemplo, en México).