París. El Fondo Monetario Internacional ayudaría a Grecia si se lo pidiera, pero está confiado en que el gobierno del país helénico adoptará las medidas necesarias para enfrentar su crisis fiscal, dijo este jueves el director gerente del organismo multilateral.

El plan trienal de Grecia para recuperar sus finanzas públicas logró el miércoles la aprobación con condiciones de la Unión Europea. Pero Bruselas prometió vigilar estrictamente el plan de austeridad del país, mientras las turbulencias del mercado se extienden a otras naciones de la periferia de la zona euro.

"Nosotros ayudaremos. Tenemos una misión, como la de proveer asesoría técnica ante el pedido del gobierno griego y si ellos me piden intervenir, lo haremos", dijo Dominique Strauss-Kahn a la radio francesa RTL.

"Pero comprendo completamente a los europeos que quieren intentar resolver el problema ellos mismos", agregó.

Strauss-Kahn dijo que la situación griega era seria, pero que no creía que el país estuviera al borde de la bancarrota.

"La situación griega es muy seria. El Gobierno de George Papandreou, desde este punto de vista, es consciente de las dificultades. Tengo confianza en que el primer ministro Papandreou tomará las medidas necesarias. Pero son medidas muy difíciles", agregó. El director del FMI dijo que el gobierno socialista griego, que llegó al poder en octubre pasado, no había hecho una campaña basada en medidas de austeridad y que enfrenta una situación políticamente complicada.

Pese a las drásticas medidas para reducir el déficit presupuestario, que llegó a 12,7% del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, el ministro de Finanzas griego espera que la economía, que lucha contra su primera recesión de 1993, vuelva a crecer en el segundo semestre de este año.

"Estamos esperando, a partir de mediados de 2010, volver a tasas positivas de crecimiento", afirmó el ministro George Papaconstantinou al diario Financial Times, quien proyectó una contracción de sólo 0,3% del PIB para este año, pese a las medidas de austeridad fiscal.

El martes, Grecia anunció que dictará un alza de 10% a 15% en los impuestos a los combustibles y extenderá un congelamiento de los sueldos del sector público para mantener el déficit bajo control.

Papaconstantinou dijo que la verdadera prueba para Grecia, que ha visto cómo sus costos de deuda se han disparado por el temor de los mercados a su alta carga de pasivos y su gigantesco déficit, será implementar el plan fiscal.

"Hemos definido un programa completo, que una vez implementado sin desviación será más que suficiente", dijo.