Lisboa. Los operadores de bonos de la zona euro se deshacían este jueves de los activos portugueses, al tiempo que el jefe del Fondo Monetario Internacional pidió adoptar medidas dolorosas para reducir los elevados déficits fiscales entre los miembros de la Unión Europea.

La tensión política en Portugal sobre una ley de gastos regionales y el revés del gobierno español sobre una reforma al sistema de pensiones se sumaron a los problemas de los Gobiernos de la zona euro, que enfrentan grandes desafíos para reducir los abultados déficits que les dejó la recesión.

El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, dijo que su organización ayudaría a Grecia si el país lo pidiera, pero está confiado en que el gobierno de Atenas adoptará "medidas muy difíciles", necesarias para enfrentar su crisis fiscal.

Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo que las medidas de reducción de déficit anunciadas por el gobierno griego son "pasos en la dirección correcta" y señaló que el BCE aprueba las metas que ahora Grecia debe cumplir.

Trichet destacó que todos los países deben cumplir los términos del pacto de Europa sobre presupuestos y deuda, y resaltó que el apoyo que Grecia recibe como miembro de la zona euro está sujeta a esa condición.

Pero los problemas para el bloque de países podrían no estar limitados únicamente a Grecia.

Caso español y portugués. En medio de una serie de protestas de los sindicatos de trabajadores y la opinión pública, España retiró parte de sus planes de reforma al sistema de pensiones en un documento enviado a la Comisión Europea, que sugería un aumento en el número de años que los españoles tendrían que aportar al fondo de pensiones.

Strauss-Kahn dijo que entendía el dilema del primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la reforma de pensiones, pero advirtió que España "realmente necesita hacer un esfuerzo considerable".

Por su parte, las acciones en Portugal se desplomaron mientras que el costo de asegurar la deuda del país ante una posible cesación de pagos trepó a un máximo récord tras el inicio de una votación en el parlamento de una ley que el minoritario gobierno socialista dice que dificultaría cortar el déficit presupuestario.

"La aprobación de esa legislación traerá problemas de gobernabilidad y tendrá consecuencias políticas muy serias", dijo a la prensa el secretario de asuntos parlamentarios, Jorge Lacao.

La ley fue aprobada por una comisión parlamentaria, en lo que fue un revés para el gobierno.

La prima que demandan los inversionistas para optar por los bonos de la deuda portuguesa en lugar de los bonos alemanes Bunds se amplió debido a los temores de que los problemas fiscales de Grecia puedan reproducirse en otros países de la zona euro con elevados niveles de deuda.

Pese a esto, España logró vender bonos a tres años por 2.500 millones de euros (US$3.470 millones), un hecho que según Peter Chatwell, estratega de la firma Calyon, debería ahuyentar algunos temores del mercado español, dejando a Grecia y Portugal en el frente de batalla.

En Lisboa, la agencia de manejo de deuda de Portugal redujo el miércoles el monto de una subasta de bonos debido a los elevados costos del rendimiento que tendría que pagar, una medida que golpeó con fuerza al mercado de los bonos.

Por su parte, Grecia tiene el radio de deuda del PIB más elevado de la zona euro, ya que se espera que alcance 120% de la producción este año. Se estima que la deuda de Portugal alcanzaría 84,5% del PIB, mientras que el radio en España llegaría a un relativamente moderado 66,3%, por debajo del promedio de la zona euro.

El miércoles, Grecia logró que la Unión Europea aprobara bajo estrictas condiciones un plan de tres años para la reducción de su déficit presupuestario, que en 2009 habría alcanzado un 12,7%, hasta llevarlo por debajo del límite de 3% de la zona euro para fines del 2012.

Pero el apoyo de Bruselas no logró tranquilizar a los mercados griegos debido a los temores sobre los otros países de la zona euro y las dudas sobre la efectividad de las medidas.

"Comprendo completamente a los europeos que quieren intentar resolver el problema ellos mismos", dijo Strauss-Kahn sobre los problemas de Grecia, añadiendo que no pensaba que el país estuviera al borde de una bancarrota.

El plan de austeridad de Grecia incluye el congelamiento de los salarios del sector público, alzas de impuestos, reducción en los beneficios de protección social y una reforma de pensiones.

La Comisión Europea dijo que se necesitarían mayores medidas para reducir los salarios del sector público si, como prevé el mercado, el plan no logra cumplir los objetivos de reducción de déficit.

Resaltando el riesgo de conflictos sociales, los empleados fiscales realizaron este jueves la primera de una serie de manifestaciones que harán en febrero empleados públicos y privados en contra del plan.

Algo similar sucederá en Portugal, cuando este viernes salgan a las calles de Lisboa los empleados públicos, mientras que otros sectores del país han planeado manifestaciones para todo febrero.

Pese a las drásticas medidas para reducir el déficit presupuestario, que llegó a 12,7% del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, el ministro de Finanzas griego espera que la economía, que lucha contra su primera recesión desde 1993, vuelva a crecer en el segundo semestre de este año.