París. Los franceses tendrán que trabajar más antes de retirarse y las personas con mayores ingresos pagarán contribuciones más grandes, según los lineamientos amplios de una reforma de pensiones presentada por el gobierno francés.

El ministro del Trabajo, Eric Woerth, entregó sus propuestas para la reforma en un documento de 14 páginas enviado a líderes sindicales antes de las conversaciones que comenzarán el lunes.

El gobierno busca reformar el deficitario sistema estatal de prepago de pensiones para fines de año, con la esperanza de que la medida muestre a los inversionistas que Francia habla en serio a la hora de combatir sus crecientes déficit y deudas.

Woerth dejó un amplio margen para discutir con los sindicatos, pero dijo que hacer que la gente aporte durante más años antes de retirar una pensión era "la base para un (acuerdo) justo y duradero".

Sin embargo, dejó abierto a la negociación si la extensión se realizará elevando la edad de retiro o aumentando la cantidad de años que alguien debe trabajar antes de dejar el empleo.

La edad mínima para el retiro en la segunda mayor economía de la zona euro es de 60 años, menor que en muchos de sus vecinos, pero los sindicatos afirman que debería mantenerse a ese nivel para no castigar a las personas que comienzan a trabajar durante su adolescencia.

Bajo una reforma del 2003, el gobierno introdujo un sistema que incrementaba progresivamente la cantidad de años que la gente debía pagar en el fondo de seguridad social antes de retirar una pensión completa, lo que aumentaría a 41 años el 2012.

Si el gobierno alzara ese nivel nuevamente, podría significar en efecto que muy pocos trabajadores franceses se podrán retirar a los 60, ya que mucha gente no ingresa al mercado laboral antes de cumplir 20 años.

Como una concesión a los sindicatos, Woerth confirmó que el gobierno quiere que quienes tengan los mayores ingresos paguen más al sistema, y también se mostró en favor de aumentar los impuestos a las ganancias de capital.