Berlín/Londres. El gabinete alemán aprobó la mayor contribución nacional a un gigantesco paquete de rescate de la Unión Europea y el FMI de 1 billón de dólares que intenta estabilizar al euro, mientras los mercados globales se ajustaban tras la euforia de este lunes.

El alivio por la medida de la Unión Europea, que había recuperado la confianza de los inversores, dio paso este martes a las dudas sobre si las economías más débiles de la zona euro podrán cumplir con su parte del acuerdo y realizar drásticos recortes de deuda, lo que hizo caer al euro y las bolsas.

La moneda única del bloque de 16 naciones, que subió a más de US$1,30 este lunes, caía a menos de US$1,27, dadas las preocupaciones por la deuda y lo que se percibió como un golpe a la independencia del Banco Central Europeo, que revirtió su decisión inicial de no comprar bonos públicos.

El plan de emergencia -el más grande desde que los líderes del Grupo de las 20 naciones más importantes del mundo (G-20) acordaron inyectar dinero a la economía global tras el colapso del banco Lehman Brothers en 2008- sorprendió a los mercados por su enorme tamaño y generó una espectacular escalada en las bolsas globales y el euro.

Pero los mercados accionarios y de bonos se tornaron cautelosos al abrir este martes en Asia y Europa, ante el temor inversor a que el plan no sea una solución de largo plazo para los problemas que afectan a la zona euro de 11 años.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea, Olli Rehn, aumentó la presión sobre Italia, que tiene la mayor deuda de la zona euro después de Grecia como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), y Francia, que tiene un pesado déficit presupuestario estructural, y los llamó a mejorar rápidamente sus finanzas públicas.

Sin perder tiempo, después de ser acusada de postergarlo una y otra vez, la canciller alemana, Angela Merkel, aseguró el respaldo del gabinete a su participación de 123.000 millones de euros en garantías crediticias, que podrían subir en hasta 20% si la comisión presupuestaria del Parlamento lo aprueba, dijeron fuentes del Gobierno.

"Los idiotas de Europa”. Los diarios conservadores y el partido opositor Social Demócrata reflejaron el malestar público y los temores por este rescate, al advertir que Berlín podría desconfiar de sus socios europeos y podría terminar pagando todos los platos rotos.

"¿Qué pasa si otros países consiguen retirar ayuda del paquete? ¿La participación alemana tendrá que subir?", dijo el parlamentario socialdemócrata Thomas Oppermann al canal de televisión ARD.

El diario Bild se quejó en su titular de primera página: "Somos los idiotas de Europa de nuevo".

"Angela Merkel, la canciller de hierro, se ha rendido y nos están tomando como los aseadores", se quejó en una editorial.

El diario conservador Die Welt dijo que el problema fundamental era que los otros países de la zona euro no compartían la cultura de estabilidad financiera de Alemania.

"La zona euro está dominada por países para los cuales la estabilidad de la moneda no es tan importante", dijo el comentarista Joerg Eigendorf.

"Nada simboliza eso más fuertemente que la pérdida de independencia del banco central. La división de poderes entre la política monetaria y financiera en Europa es historia", agregó.

Funcionarios del Gobierno griego dijeron que Atenas suscribirá este martes una solicitud formal para el primer tramo de la ayuda del FMI y la zona euro, que apunta a créditos a tres años por 14.500 millones de euros antes del plazo del 19 de mayo, cuando debe pagar un bono de 8.500 millones de euros.

En una sobria nota, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que aunque la deuda pública griega era sostenible en el mediano plazo, la nación, cuya deuda generó una decisión de rescate sin precedentes en la zona euro, está llena de riesgos.

Muchos economistas dudan de que Atenas sea capaz de implementar el programa completo de austeridad previsto debido a su conmoción social y creen que Grecia tendrá que reestructurar su deuda, pese a las vehementes negaciones de los gobiernos de la UE.

La agencia Moody's advirtió que podría rebajar la calificación crediticia de Portugal y recortar aún más la de Grecia a estatus basura, resaltando el efecto contagio de la crisis griega en otros miembros de la zona euro.

"El contagio se ha extendido desde Grecia -históricamente un crédito más débil en el contexto de la zona euro- a soberanos con métricas de crédito más fuertes como Portugal, Irlanda y España", dijo Moody's.