México DF. Las perspectivas sobre la economía mexicana a inicios de 2013 se encontraban en un nivel muy alto de optimismo llamado “Mexico Moment”, sin embargo, durante el primer trimestre del año según datos del INEGI, la actividad económica en el país se desaceleró de manera importante, al crecer sólo 0,8% el Producto Interno Bruto (PIB). Aunado a esto, el pasado 7 de agosto el Banco de México recortó de nuevo su pronóstico del PIB del rango entre 3% y 4%, a 2% y 3%.

Este ajuste de un punto es mayor al esperado por analistas que anticipaban una disminución de medio punto. Además, el Inegi reportó que el desempleo al cierre del segundo trimestre quedó en 5%, comparado con un 4,8% en 2012. Todo esto refleja un dinamismo menor al deseado, ya que diversos indicadores externos continuaron su deterioro: la producción industrial de EE.UU., la actividad en la zona del euro y la economía de varios países emergentes.

Este crecimiento mantiene la expectativa de una mejora para la segunda mitad del año, aunque todavía se ven riesgos y debilidad en la demanda interna.

Ante esta situación, GfK realizó un análisis para conocer las Percepciones del Consumidor Mexicano al cierre del 2° trimestre, y saber si el entorno mejoró, se mantuvo igual o empeoró.

Esta investigación, que se realizó en las tres principales ciudades del país: Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey durante julio 2013, ofrece además una mirada de oportunidades para las marcas, con el propósito de que comprendan la situación financiera del país y el comportamiento de sus consumidores.

Por esta razón, las marcas y empresas deben diseñar nuevas estrategias de marketing--considerando que 2 de cada 3 personas—piensan modificar sus hábitos ante un incremento en precios y/o escenario recesivo; estos cambios de hábitos del consumidor podrían afectar de manera importante la participación de mercado y las utilidades de las empresas.

En el estudio, que se aplicó a 1.000 personas entre hombres y mujeres de 14 años en delante de todos los niveles socioeconómicos, se destaca que los ciudadanos pasaron de percibir un incremento en la inseguridad del 68% durante el primer trimestre, a un porcentaje de 77% al cierre del semestre.

Respecto a la percepción en el incremento en los precios de bienes básicos que era de 54 llegó a 62%; la corrupción pasó de 52% a 57%; el desempleo subió de 45% a 53%; y los problemas de tráfico aumentaron de 45% a 50%.

Asimismo, la gente considera que hay mayor cantidad de basura en las calles de 42% a 49%; ven un incremento en los precios de los servicios de 40% a 46%, mientras las fallas del transporte público fue el único aspecto que se mantuvo con el mismo porcentaje de 38%.

El aumento en precios que la población ha notado considerablemente en el 2013 lo sigue encabezando la gasolina, ya que pasó en el primer trimestre del año de 59% a 74% al segundo trimestre; luz, agua y teléfono de 43% a 56%; medicamentos creció de 35% a 47%; cigarros pasó de 35% a 42%; pan, botanas y dulces de 33% a 38%; refrescos de 31% a 37%; electrónicos de 21% a 34%; internet de 15% a 22% y cuidado personal de primera necesidad de 16% a 18%.

Cabe destacar que México tuvo en junio la segunda inflación en alimentos más alta de la OCDE, con 4,1%, el doble del promedio que es de 2,2%, sólo por debajo de Turquía que registró 8,3%.

Y es que, aunque el Índice de Confianza del Consumidor había mostrado una tendencia a la baja de enero a junio de 2013 de 100, 96, 95, 96, 95 y 93, respectivamente; en julio este índice mostró un repunte importante, al llegar a 98 por ciento.

Este estudio arrojó también que ante un incremento en precios, 60 por ciento de los mexicanos cambiaría sus hábitos de consumo, reduciendo cantidades y/o comprando otras marcas: un 34% seguiría comprando igual; 24% compraría menos, 23% cambiaría de marca; un 12% compraría menos y cambiaría de marca, y sólo un 5% no sabría qué hacer.

Además, un 50% de consumidores mexicanos señaló que cambiaría su lugar de compra para algunas o todas sus compras: un 46% seguiría comprando en el mismo sitio; 30% buscaría una tienda más barata sólo para algunos productos; 22% buscaría una tienda más barata para todos sus productos y finalmente un 6% no sabría si modificaría sus hábitos de compra.

En este mismo sentido, la mitad de los consumidores en la búsqueda de ofertas y promociones adquiere mayor relevancia ante el aumento en el precio de los productos, ya que de mayo a julio pasó de 36% a 53%.