México, EFE. El gobierno de México afirmó que el nuevo régimen fiscal al que será sometido Petróleos Mexicanos (Pemex) de ser aprobada una reforma energética será una "pieza fundamental" para que esa empresa pública pueda ser competitiva, moderna y con capacidad de crecimiento.

En declaraciones a la emisora MVS el ministro de Hacienda, Luis Videgaray, explicó que el nuevo régimen propuesto tiene que permitir a la compañía recuperar sus costos, pagar una regalía al gobierno por la explotación del crudo y conservar una parte de la utilidad.

Bajo el actual régimen fiscal, comentó, el monopolio petrolero de México entrega todas sus utilidades a la Secretaría de Hacienda y después ésta le devuelve una parte para su programa de inversiones.

Pemex no participa en la decisión sobre qué hacer con el beneficio, si se reinvierte o se destina a otros fines del Estado mexicano, y ello genera distorsiones que deben corregirse, precisó Videgaray.

La inversión al menos se tendría que duplicar para mantener las reservas y "llevar la producción a niveles de entre 3 y 3,5 millones de barriles diarios" desde los 2,5 millones a los que ha caído actualmente.

El 70% de sus ingresos van a parar al fisco, lo que ha generado un fuerte rezago en la petrolera, ya que sólo puede destinar un pequeño porcentaje a la inversión.

"El Estado ve a Pemex con una visión muy de corto plazo, netamente recaudatoria", y dicha estrategia deber ser reemplazada por "una visión de dueño, que piensa en el largo plazo, maximizando el valor patrimonial que tienen las reservas petroleras", dijo Videgaray.

Sin embargo, explicó, no se trata de reducir la carga fiscal de un día para otro, tiene que haber una transición gradual, "bien pensada y ordenada", conforme a la cual la empresa empiece a crecer a partir de la reforma y a generar mayores utilidades y, por tanto, más contribuciones al sector público, antes de llegar al nuevo régimen.

El ministro explicó que este nuevo régimen, que debe tratar a Pemex "como una empresa, no como subsidiaria del Gobierno", será propuesto dentro de la reforma fiscal que el presidente Enrique Peña Nieto presentará a principios de septiembre próximo junto con su paquete económico para 2014.

No obstante, los cambios al régimen fiscal de Pemex tendrán que "hacerse por mérito propio, no para subsanar algo que podemos resolver dentro del propio régimen del petróleo", aclaró.

Desde su creación en 1938, esta empresa se convirtió en la columna vertebral de las finanzas públicas, dado que genera más de la tercera parte de la recaudación fiscal.

El 70% de sus ingresos van a parar al fisco, lo que ha generado un fuerte rezago en la petrolera, ya que sólo puede destinar un pequeño porcentaje a la inversión.

Aunque hoy Pemex invierte unos US$20.000 millones, una cifra que hace una década apenas alcanzaba los US$3.000 millones, ese monto es insuficiente, dijo el titular de Hacienda.

La opción sería endeudar a la petrolera o al gobierno, lo que ha ha dado malos resultados, o abrir la participación del capital privado a través de los contratos de utilidad compartida para desarrollar el sector petrolero "sin endeudarnos", como propone la iniciativa de reforma energética presentada ayer por Peña Nieto, afirmó.

En cuanto a la utilidad que se pagará a las empresas privadas, dijo que "lo razonable es que siempre esté abajo del 50%", aunque ello dependerá de las características de cada campo y de la competencia que se genere en la licitación.