Caracas. El regulador bancario de Venezuela pidió este jueves no hacer caso a los rumores sobre intervención o estatización de las mayores instituciones del país, luego de que esta semana fueran tomadas otras tres entidades financieras por problemas "graves" y de liquidez.

La Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban) dijo en un comunicado que el gobierno está haciendo seguimiento "a los grupos que gestan estas acciones criminales (rumores), las cuales atentan contra la tranquilidad de los depositantes".

Sin embargo, el propio presidente izquierdista Hugo Chávez, que desde 2007 lanzó una amplia ola de nacionalizaciones e incluso ha amenazado con estatizar la banca privada, dijo hace pocos días que su gobierno tomará cualquier entidad del tamaño que sea si incurre en fallos.

Chávez advirtió además que un banco, que evitó nombrar, se acercaba peligrosamente al límite, lo que revivió los temores de ahorristas e inversores, que desde finales del 2009 han visto intervenir 11 pequeñas entidades financieras agobiadas por problemas de liquidez y de solvencia.

No es la primera vez que las autoridades piden a los venezolanos que hagan caso omiso a las olas de rumores sobre los bancos, en un país que entre 1994-1995 fue azotado por una crisis financiera que arrasó casi con la mitad de la banca.

Rumores sin fundamento. La Superintendencia agregó que los rumores no tienen "ningún tipo de fundamento en virtud de la solidez que presentan estos bancos dentro del sistema".

Los mayores bancos del país, medidos por activos, son Banesco, Mercantil, BBVA Provincial -unidad del español, el estatizado Banco de Venezuela -comprado en 2009 al español Santander- y el Occidental de Descuento.

Autoridades han dicho que las intervenciones han permitido el saneamiento del sistema al atacar oportunamente casos puntuales que no afectan el funcionamiento de la banca por su poca significación.

Algunos funcionarios y analistas dicen que la reciente coyuntura bancaria se debió a los malos manejos que hicieron los dueños de las entidades, quienes las usaron como una suerte de caja para financiar otros negocios.

La Superintendencia de Bancos anunció el lunes por la noche la intervención a puertas cerradas de Mi Casa (entidad de ahorro y préstamo), InverUnión (banco comercial) y Banco del Sol (banco de desarrollo).

En diciembre intervino a Central Banco, Baninvest (banco de inversión) y Banco Real (banco de desarrollo) y luego Banorte. En noviembre, en una primera oleada intervino a Bolívar Banco, Banco Canarias, Confederado y Banpro.