Caracas. El Gobierno venezolano se mostró el jueves confiado en que logrará salir de la recesión en 2010, pese a las crecientes evidencias de que la crisis eléctrica está impactando duramente en la actividad económica del país petrolero.

Años de desinversión en el sector y una persistente sequía ligada al fenómeno climatológico El Niño han puesto en jaque al sistema eléctrico venezolano, cuya generación depende en un 70 por ciento de las centrales hidroeléctricas.

El presidente Hugo Chávez decretó este mes la emergencia eléctrica nacional ante la drástica caída de los niveles de agua en las grandes represas del sur del país, que podrían colapsar en los próximos meses si no llegan las lluvias.

Sin embargo, Chávez y sus ministros repiten consignas de optimismo, asegurando que los planes de ahorro y el incremento de la generación termoeléctrica evitarán lo que sus adversarios ya califican como "el gran apagón".

"Hay un plan en marcha y sabemos que vamos a ganar la batalla eléctrica", dijo el mandatario socialista durante una rueda de prensa, en la que paradójicamente se fue la luz por unos momentos debido a una falla de la planta que surtía energía a la sala donde hablaba en el palacio de Miraflores.

Los cortes de agua y luz, que afectan a casi todo el país, están mellando la popularidad del presidente y podrían ser un factor clave en los comicios legislativos previstos para septiembre, donde el oficialismo busca revalidar la abrumadora mayoría que mantiene desde el 2005 en la Asamblea Nacional.

Por su parte, el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, reiteró poco antes que el gobierno no modificará la meta de crecimiento económico de 0,5 por ciento este año, pese al impacto del racionamiento eléctrico y la devaluación de la moneda.

"(La crisis eléctrica) tiene consecuencias negativas, pero no debes dejar de pensar que las metas de inversión que tenemos en el sistema eléctrico, y que llegan a US$6.000 millones, producen un efecto de encadenamiento", aseguró Giordani durante un acto en la Asamblea.

Tras cinco años de expansión económica por un auge del consumo al calor de los altos precios del crudo, el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano cayó 2,9% el pasado ejercicio debido a la crisis económica global, mientras que la inflación fue de 25%.

Malas perspectivas. El optimismo oficial contrasta con el goteo de evidencias sobre el negativo impacto de la crisis eléctrica en la economía, que muchos analistas creen volverá a arrojar un crecimiento negativo en 2010, unido a una aceleración de la inflación que podría alcanzar al 40%.

La principal siderúrgica del país está operando al 50% de su capacidad, no puede exportar y se está viendo obligada a comprar a Brasil 90.000 toneladas de productos semi elaborados para mantener sus operaciones.

"Frente a la realidad que tenemos de paralización de los hornos de fundición, tenemos que inevitablemente traer productos semi elaborados", dijo el ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, durante la entrega de la "Memoria y Cuenta 2009" de su despacho al legislativo.

Por su parte, la petrolera estatal tendrá que comprar plantas generadoras con capacidad de 900 megavatios (MW) por US$1.200 millones para garantizar sus operaciones, informó el ministro de Energía, Rafael Ramírez.

En el sector privado están alarmados. El Gobierno ordenó una reducción de 20% en la factura eléctrica de industrias y comercios, al tiempo que Chávez amenazó con expropiar las empresas que reduzcan su producción.

"Si no pueden producir, el gobierno sabrá cómo hacerlo", dijo el presidente, denunciando que algunos gremios empresariales buscan generar desabastecimiento en rubros básicos para dañar la imagen de su administración, como sucedió con los episodios de escasez del 2007.

Además, el líder sudamericano reiteró su amenaza de expropiar a Empresas Polar, la mayor firma agroalimentaria del país, si considera que la compañía está boicoteando la producción de alimentos, un tema de alta sensibilidad política en un país que importa casi todos los bienes que consume.

Mientras, todas las miradas están puestas en la gigantesca central hidroeléctrica Guri, responsable de casi la mitad de la generación eléctrica del país.

Actualmente, el nivel de agua en la faraónica represa se ubica a 255 metros sobre el nivel del mar, a escasos 15 metros de la cota considerada crítica, que podría ser alcanzada entre abril y junio si persiste la sequía.

Sin embargo, Chávez es optimista.

"Esperamos que el Gurí comience a frenar su caída cuando empiecen a llegar las aguas y después se vaya recuperando para julio, agosto, septiembre", aseguró.