Londres. El ministro de Finanzas británico, Alistair Darling, se declaró cauteloso sobre las perspectivas económicas, en una entrevista con un periódico divulgada dos días antes de la publicación de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) en el cuarto trimestre.

"No se cuáles son los números, porque no los tengo hasta el lunes, pero sigo siendo cauteloso", dijo Darling al Sunday Times. "Aún existe una gran incertidumbre", añadió.

Gran Bretaña ha enfrentado una recesión más larga que cualquier otra economía, pero expertos están casi seguros de que las estimaciones preliminares del PIB mostrarán este martes que el crecimiento se reanudó en los últimos tres meses del 2009.

El déficit presupuestario de Gran Bretaña se disparó durante lo que ha sido la peor crisis en más de 50 años, y Darling dijo que algunos aumentos en los salarios de importantes trabajos públicos necesitaban una revisión.

"En algunas agencias del sector público, autoridades locales y otras organizaciones, el nivel de salario, especialmente entre los que más ganan, y los bonos han llegado a un nivel que no pasan lo que yo llamo el examen del vecino. Si uno no puede justificarlo ante los vecinos, entonces probablemente no sea el correcto", explicó.

Según el Sunday Times, Darling indicó que recortes a estos salarios serían llevados a cabo sólo luego de que los empleados actuales hayan dejado sus puestos.

En las próximas elecciones nacionales de junio, el Partido Laborista de Darling perdería ante la oposición conservadora, y los mercados financieros esperan que quien sea el ganador implemente duras medidas fiscales.

Darling dijo que la economía aún necesitaba apoyo gubernamental, y criticó las sugerencias de los conservadores de quitar los estímulos fiscales más rápido.

El ministro también se mostró escéptico sobre los recientes planes anunciados por el presidente estadounidense, Barack Obama, para endurecer la regulación bancaria.

Medidas como esas estaban destinadas a fracasar salvo que encontraran un amplio apoyo internacional, afirmó Darling.

"Si cada uno toma sus medidas no logrará nada. Los bancos son mundiales, son capaces de organizarse de tal modo que si el sistema es difícil en un país se irán a otro, y eso no es nada bueno", concluyó el ministro.