Buenos Aires, Xinhua.  La inflación registró una aceleración durante noviembre en Argentina y el tema es causa de preocupación para expertos, quienes instaron al gobierno de la presidenta Cristina Fernández a analizar el problema a fondo, según analistas de la consultora privada Management & Fit (M&F).

Los cálculos más realistas de la inflación mostraron una aceleración de los precios en noviembre pasado, señaló hoy viernes el economista Juan Seita de M&F en entrevista con Xinhua.

"De acuerdo al promedio de estimaciones privadas difundidas por el Congreso Nacional, la suba mensual en los precios minoristas fue de 2,4%, la más alta para un mes de noviembre desde la salida de la hiperinflación en 1990", agregó.

Por su parte el economista en jefe de M&F, Matías Carugati, dijo que la comparación interanual de la inflación arroja una sostenida aceleración.

"Los números reportados por el Congreso equivalen a una inflación anual de 26,8% (la más elevada desde que comenzó a publicarse la serie), casi 1 punto (porcentual) más que la cifra del mes anterior (octubre) y 2 puntos más en relación al promedio del año", indicó.

Los aumentos a los precios en los alimentos y bebidas y los incrementos en transporte (subterráneos, taxis y combustibles) se ubicaron como los principales impulsores de la inflación durante noviembre, agregó Carugati.

Los comentarios de los analistas tuvieron lugar el mismo día en que el gobierno, a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), daba a conocer que la inflación de noviembre se ubicó en 0,9%, para un acumulado de 9,4% en los primeros 11 meses del año.

De acuerdo con la compañía PriceStats, enfocada a suministrar los precios "on-line" (vía internet) todos los días, la inflación experimentó una aceleración desde mediados de noviembre, subrayó Seita.

"Los aumentos autorizados por la Secretaría de Comercio han tenido impacto sobre los precios, cortando con la relativa estabilidad de la inflación de los últimos meses, fenómeno que continuaría en diciembre, mes típicamente 'caliente' en materia inflacionaria", explicó el analista.

"La dinámica de la 'core inflation' (inflación subyacente) explica el salto de noviembre. Las estimaciones privadas coinciden en que los precios de los bienes regulados y estacionales atenuaron los aumentos", añadió por su parte Carugati.

"La estabilidad en torno al 25% que la inflación mostraba hasta ahora se quebró porque la aceleración de los precios de los bienes venció a la moderación de los servicios. Ello se debería a cambios en los precios relativos, aunque tampoco cabe descartar cierto traspaso de la devaluación", afirmó.

"Vista en perspectiva, la economía experimenta una convergencia de las variables nominales. Este fenómeno refleja no sólo la inexistencia de un ancla nominal que coordine el resto de los precios, sino también los desafíos y tensiones de la política económica", añadió.

"Un ancla monetaria, basada en una moderación explícita de la política del Banco Central (autoridad monetaria), es inviable si no se atiende primero el problema fiscal (déficit y fuentes de financiamiento). El tipo de cambio tampoco puede volver a cumplir dicho rol si no se quiere seguir perjudicando a las economías regionales", agregó Seita.

Los expertos coincidieron que sin un programa económico consistente, los acuerdos de precios se debaten entre la escasa potencia para coordinar expectativas, si son acotados a pocos bienes,o el incumplimiento, si se generalizan?.

Ante los desbordes sociales de los últimos días, que incluyeron huelgas policiales en reclamo de mejores salarios, saqueos y vandalismo ante la falta de seguridad, Carugati consideró que "incrementan las dudas sobre la viabilidad y conveniencia de imponer un ancla salarial".

"Mientras busca sobrevivir el verano, a la espera de los dólares de la cosecha, el gobierno bien podría aprovechar la 'impasse' (estancamiento) para analizar en profundidad y atacar de una vez por todas el problema de la inflación", instó el l economista en Jefe de M&F.

Para este año que concluye, la administración federal prevé una inflación de 10,8%, según la pauta consignada en el presupuesto, guarismo que para los consultores privados representa casi un tercio del real.