Roma.   El gobierno italiano anunció que aprobará medidas de austeridad a última hora del martes por un total de al menos 24.000 millones de euros (unos US$$30.000 millones) en los próximos dos años mediante recortes presupuestarios.

El gobierno dijo que se reunirá con las autoridades locales y regionales este martes, y después con los líderes sindicales y empresariales, antes de convocar una reunión del Consejo de Ministros para autorizar las medidas ese mismo día.

Las medidas de Italia están en sintonía con las de otros países europeos, donde los gobiernos responden a la crisis de deuda soberana con fuertes recortes en el gasto y con frecuentes subidas de impuestos.

Alemania ha propuesto que sus socios de la eurozona sigan la iniciativa de Berlín de introducir leyes que obliguen a limitar los presupuestos. Sin embargo, los economistas han advertido de que si las medidas son muy estrictas y se aplican demasiado pronto, podrían acabar con la débil recuperación económica y, en algunos casos, incluso desatar protestas sociales.

Los planes del gobierno italiano de congelar los sueldos de algunos funcionarios y reducir los de otros se asemejan a las medidas adoptadas en Irlanda, España, Portugal y Grecia. Los costes laborales del sector público italiano aumentaron 60% más que los del sector privado en la última década.

Los sindicatos italianos han protestado, pero hasta ahora parece que es poco probable que salgan a las calles como han hecho los trabajadores en Grecia.

De hecho, la magnitud de los recortes presupuestarios es relativamente pequeña. El ajuste medio del presupuesto desde 2002 hasta 2010 fue de 12.500 millones de euros (unos US$15.700 millones), según CGIA, una asociación sindical italiana con sede en Mestre, cerca de Venecia.

"Las subidas de impuestos se excluyen (del paquete legislativo), y lo mismo ocurre con las pensiones", dijo el lunes en una intervención en televisión Paolo Bonaiuti, portavoz del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

Dudas del primer ministro. Berlusconi es partidario de evitar un ajuste doloroso en un momento en el que las acusaciones de corrupción rodean a su gabinete.

Sólo uno de cada tres italianos opina que su gobierno lo está haciendo bastante bien o mejor, frente a la cifra de uno de cada dos de hace un año, según la encuesta de ISPO publicada el lunes el Corriere della Sera.

"Berlusconi debería salir en directo en televisión y utilizar la palabra sacrificio", dijo Enrico Letta, segunda cabeza visible del Partido Democrático de la oposición.

Una fuente del Tesoro indicó que el actual borrador prevé recortes por valor de 24.000 millones de euros para 2011 y 2012, algo menos de lo que había calculado el ministro de Finanzas, Giulio Tremonti, en un intento por mostrar el compromiso de Italia con la consolidación fiscal en la eurozona.

Las medidas clave son ajustes laborales en el sector público por 6.000 millones de euros, y el resto de los recortes procederían una reducción de las transferencias a los gobiernos locales, menores desgravaciones fiscales para las empresas y una racionalización del gasto sanitario. Además, se va a perseguir más a los que evaden impuestos, dijo la fuente.

Los planes presupuestarios de Italia no varían respecto a las promesas hechas a la Unión Europea este año. Prevén reducir el déficit público por debajo del 3% del producto interior bruto en 2012 desde el 5,3% en 2009.

Debido a que el déficit de Italia se deterioró menos que en otros países de la eurozona, el ritmo de su consolidación fiscal podría ser menos draconiano.

Sin embargo, el problema real de Italia es la deuda, que se espera que aumente hasta el 117% del PIB en 2011 y consume cerca del 5% del PIB en costes por intereses, la mitad del cual va al extranjero. Sólo si es capaz de tener superávit Italia podrá evitar que la deuda siga creciendo.

Mientras que los hogares italianos siguen ahorrando, el país pasó a números rojos por primera vez el año pasado, descendiendo a la misma liga de Grecia o Portugal.

"Tarde o temprano eso crea problemas de sostenibilidad para la balanza de pagos" y hace que los que inviertan en deuda italiana "querrán estar seguros de que Italia crece lo suficiente para generar ingresos suficientes para regenerar ahorro doméstico", indicó Carmelo Pierpaolo Parello, profesor de economía de la Universidad de Roma.