Pekín. El ministro de Finanzas de Japón dijo el sábado al primer ministro chino, Wen Jiabao, que espera que Pekín tome una decisión "sabia" respecto al yuan, en medio de la presión internacional para que la mayor economía de Asia permita el fortalecimiento de su divisa.

"El asunto del yuan, monedas y exceso de liquidez están relacionados unos con otros. Le dije eso", dijo a periodistas Naoto Kan, quien es también viceprimer ministro japonés, después de reunirse con Wen el sábado en Pekín. "Pero no le dije qué hacer", explicó.

Kan también advirtió a Wen sobre el impacto de una burbuja de activos sobre la economía, siguiendo la propia experiencia de Japón en el sector inmobiliario en la década de 1980.

China está bajo presión del Grupo de las Siete (G-7) naciones más ricas para dejar que su moneda se fortalezca, puesto que según críticos la mantiene débil artificialmente, lo que le da una injusta ventaja de exportación e impide un crecimiento económico más equilibrado.

Sin embargo, Wen declaró que no debería haber discusiones sobre el asunto por parte de un solo bando, informó Kan a periodistas.

"Me dijo que hay varias relaciones con respecto al comercio, como las de Japón-China, Estados Unidos-China y Unión Europea-China, así que las cosas no se podían decir en forma unilateral", sostuvo.

"Hablando en general creo que es correcto. Con respecto al comercio Japón-China, Japón no tiene grandes problemas (...) pero las relaciones varían con otros países, así que le dije que espero que China tome una decisión sabia", aseveró.

La reunión del sábado entre Kan y Wen se realizó antes de conversaciones bilaterales regulares entre altos funcionarios de ambos bandos, la tercera de una serie destinada a profundizar el dialogo sobre finanzas entre los dos gigantes económicos de Asia.

Kan dijo que durante los diálogos no discutió con las autoridades chinas sobre políticas monetarias, en particular la situación del yuan.

En cambio, acordaron apoyar un mayor desarrollo de sus "relaciones estratégicamente recíprocas", señaló. También acordaron reunirse otra vez en Tokio el año próximo.

Los dos bandos comparten la opinión de que aunque la economía mundial está en un camino de recuperación gradual, pero firme, la incertidumbre persiste.