Tokio. La economía japonesa creció más rápido que lo esperado en el cuarto trimestre, estimulada por un rebote en la demanda doméstica y la inversión corporativa, pero el impacto del declive en el gasto gubernamental posiblemente llevará a una desaceleración en 2010.

Es poco probable que el gobierno se sienta reconfortado por el alza trimestral de 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB), debido a que una población que envejece rápidamente, la caída en los salarios y una gran brecha entre la oferta y la demanda están empujando a la baja los precios.

Eso deja a las autoridades frente a una pregunta que hasta el momento no han respondido satisfactoriamente: cómo alcanzar un alto crecimiento cuando una enorme deuda nacional limita su capacidad de impulsar la economía y el banco central ha agotado sus opciones convencionales de política monetaria.

El crecimiento en el cuarto trimestre fue el más acelerado desde una expansión de 1,3% entre abril y junio de 2009. Datos revisados mostraron que la economía nipona frenó su avance entre julio y septiembre.

El incremento del último trimestre fue mayor que el promedio previsto por el mercado de un aumento de 0,9%, y se traduce en un aumento de 4,6% interanual, que supera el pronóstico de 3,7%.

Aunque las cifras positivas del PIB podrían reducir la presión del gobierno sobre el Banco de Japón en el corto plazo, el banco central posiblemente se apegará a su receta de relajación monetaria en momentos en que sigue atento a los riesgos bajistas para el crecimiento.

"El BOJ, aunque no lo diga, continuará prefiriendo las políticas que incentiven un yen débil", dijo Takuji Okubo, economista en jefe de Societe Generale Securities en Tokio.

"A medida que la economía mundial se recupere y los bancos centrales comiencen globalmente a ajustar sus políticas monetarias, es posible que el BOJ no siga sus pasos, debilitando al yen de manera natural", agregó.

La expansión de Japón fue encabezada por la demanda doméstica, que contribuyó con un 0,6 por ciento al crecimiento -el primer impacto positivo en siete trimestres- debido a que una recuperación en las exportaciones y los subsidios para los bienes con consumo eficiente de energía avivaron el gasto de capital.