-Con un año como socio líder de Deloitte en el Perú, ¿cuál es su percepción respecto al sector empresarial local? ¿Cuáles son sus fortalezas y qué debería mejorar?

-Una de las fortalezas que he observado es que evalúa con mucho cuidado los riesgos a la hora de hacer inversiones. Sin embargo, por otro lado también siento que hay una oportunidad importante para que el empresariado peruano sea mucho más activo a la hora de hacer inversiones e internacionalizarse. Si comparas al empresariado peruano con el colombiano o el chileno, uno percibe que estos han sido un poco más agresivos en materia de internacionalización y particularmente de multilatinización. Me parece que tienen la capacidad, no solo desde el punto de vista de flujo de caja, sino del expertise para poder empezar a dar un paso más agresivo en este sentido. En los últimos años, además, veo que en el país se siguen ya ciertas tendencias avanzadas en otros países de la región, en materia, por ejemplo, de buen gobierno corporativo y estrategias de sostenibilidad.

-Uno de los temas del evento sin duda es la corrupción. ¿Cómo ve que a veces el empresariado se presente como víctima de un sistema que exige sobornos para poder operar?

-Es una aproximación errada. Todos sabemos que la corrupción tiene un gran impacto medido en el crecimiento del PIB. Lo que tenemos que pensar es que si todos actuamos de la mejor manera haciendo lo correcto siempre, el potencial de crecimiento de la economía y de la sociedad es alto. El empresariado, que tiende a poner la vara muy alta al Estado y a la sociedad, tiene que asumir el liderazgo en este tema.

-¿Cuánto han afectado este año las turbulencias políticas al sector empresarial?

-Han afectado. Ha habido turbulencia política y cuando esto sucede se genera una debilidad institucional que hace que todos los inversionistas vean un mayor riesgo en el país. Es una dinámica que no ha permitido que la inversión se acelere. A nivel global, la inversión podría crecer un 5% más sin corrupción y en el Perú también. Es una muestra clara de que la debilidad institucional afecta y es clave para la competitividad.

-Desde afuera siempre se destacan los sólidos fundamentos macroeconómicos del Perú, pero ¿puede afectar la turbulencia local la visión que se tiene del país desde afuera?

-Si esto continúa, claramente la va a afectar. El manejo macroeconómico y el crecimiento sostenido le genera mucha confianza al sector empresarial, pero el problema es el potencial que se está dejando de aprovechar justamente porque esa fortaleza macroeconómica no está acompañada de fortaleza institucional, lo que impide que el país pueda apalancarse en eso para crecer mucho más. Yo creo que el gran salto es precisamente ese. Si se tiene una gran ventaja que es la fortaleza macroeconómica, empresas, sociedad y Estado deberían definir cuáles son las prioridades en las que hay que trabajar y de ahí para adelante con un fortalecimiento institucional y una política muy enfocada en comenzar a trabajar rápidamente. Tienen que haber necesariamente puntos donde confluyan los intereses de los empresarios con los intereses de la sociedad civil y los intereses del Estado. Y en esos puntos los empresarios claramente tenemos un rol fundamental. Entendiendo que el logro de los objetivos de desarrollo sostenible son fundamentalmente una responsabilidad del Estado, pero el sector empresarial tiene que colaborar. Lo macroeconómico te da unas bases fundamentales en las cuales apalancarse, pero si lo demás no está funcionando, estoy perdiendo un potencial muy grande. Si la fortaleza institucional del Perú fuera la que todos deseamos, este país estaría creciendo superiores al 5% sin ningún problema.

ACOMPAÑAMIENTO

-En esta coyuntura, ¿un año complicado para Deloitte?

-Los negocios de servicios profesionales de consultoría claramente tienen un comportamiento casi paralelo al del funcionamiento de la economía. Si la economía está creciendo 5%, seguramente creceremos a esa tasa o más. Si hay una disminución en la dinámica económica, eso puede verse reflejado en nuestro negocio. Yo siento que como hay muchos temas que hoy están en la cabeza del empresariado peruano, como la trasformación digital, la sostenibilidad, el gobierno corporativo, los riesgos de ciberseguridad, etc., eso ha ayudado a que los resultados no se vean tan afectados por la desaceleración económica y la coyuntura.

-El escenario actual hace que las empresas requieran más acompañamiento.

-Si no tuviéramos en agenda estos temas para los que las compañías requieren apoyo, obviamente la coyuntura habría afectado de una forma más proporcional. Pero estos temas ayudan a que podamos crecer un poco más de lo que crece la economía peruana.

-¿De los temas que cambian hoy la forma de hacer negocios cuál es el que preocupa más a las empresas locales?

-Mirando hacia afuera, el tema de la transformación digital es uno de los que más preocupa y que está en la cabeza de todo el mundo. También el tema de los riesgos cibernéticos. Cuando las compañías hacen un examen interno y ven lo que pueden mejorar, no obstante, siento que el tema de las políticas de buen gobierno corporativo se están convirtiendo en un tema sumamente importante, así como los temas de la sostenibilidad, la responsabilidad social y el medio ambiente.

-¿En Colombia van más avanzados en ese sentido?

-En temas de buen gobierno corporativo, de sostenibilidad y responsabilidad social, Colombia tiene un camino un poco más recorrido, pero en transformación digital y temas de riesgos cibernéticos le falta mucho por recorrer. No se ve una gran diferencia entre un país y otro en ese sentido.

-¿Qué prácticas debería replicar Perú de Colombia?

-En ciertas regiones de Colombia se ha hecho un esfuerzo por lograr que el empresario plantee puntos de vista independientes en cuanto a cuál debe ser la agenda en competitividad de algunas regiones. Departamentos como Antioquía han trabajado en competitividad, en temas de trasformación, innovación, responsabilidad social. En la ciudad de Barranquilla también el empresariado ha aportado su punto de vista sobre cómo se debe mejorar la infraestructura de la ciudad. También en otras regiones de Colombia existe esta figura como de auditor social donde el empresariado y la misma sociedad juegan un rol más activo, de manera tal que por lo menos se disminuya el riesgo de falta de transparencia en los procesos de licitación pública. Allí creo que, en Colombia, en ciertas regiones, han venido trabajado y están mostrando que los resultados que generan son mejores en competitividad.

-Para 2019 se espera un primer semestre discreto económicamente. ¿Cómo cree que va a ir el año?

-Si es que el contexto global no sufre impactos como el que podría generar la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y se mantiene en indicadores estables, el 2019 podría ser estable y el país tener un rendimiento similar al de 2018. Si el tema global genera un impacto importante en aspectos como el precio y la demanda de los commodities que produce el país, se podría complicar el escenario. Pero con una perspectiva estable lo que toca es lograr acuerdos, permitirle al Estado comenzar a trabajar en los programas que realmente requieren avance, como las reformas educativa y laboral, y empezar a trabajar en cerrar la brecha de infraestructura. Para eso se requiere de una estabilidad macroeconómica que permita mayor eficiencia en la inversión pública y obviamente eso permite atraer más inversiones y se genera un círculo virtuoso que probablemente te va a permitir a 2020 ver un ambiente más favorable. En caso de un entorno global complicado, creo que el Perú es el país mejor preparado de América Latina para contar con un plan de choque que aminore el impacto de una economía global con un ciclo de downtown.