Madrid. Encontrar formas de salir de la crisis financiera será el tema clave en la reunión Unión Europea-Latinoamérica de la próxima semana, pero los líderes gubernamentales también intentarán cerrar algunos acuerdos comerciales.

"Uno de los temas clave será cómo afrontar la crisis financiera, qué decisiones se adoptarán de forma conjunta", dijo la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en una rueda de prensa a última hora del jueves.

De la Vega señaló que la UE espera que los países latinoamericanos, en particular los miembros del G20 Brasil y Argentina, sean capaces de contribuir para encontrar medidas como de qué forma "controlar el sistema financiero".

Las acciones europeas cayeron de nuevo este viernes, ya que continúan los temores sobre la deuda soberana. 

Representantes de más de 50 países de la UE, Latinoamérica y el Caribe se reunirán en Madrid desde el lunes y hasta el miércoles. Acudirán más de 30 presidentes y primeros ministros.

Aunque Latinoamérica ha capeado la crisis económica mucho mejor que el mundo desarrollado, una persistente inestabilidad tendrá también implicaciones para los mercados emergentes porque la demanda de productos y la inversión directa se verán afectados, dijo Dirk Schnitker, un operador de CM Capital Markets en Madrid.

Acuerdos comerciales. Durante la reunión la UE prevé firmar algunos acuerdos de comercio con Perú, Colombia y posiblemente con algunos países de Centroamérica.

De la Vega dijo que hay todavía ciertas cuestiones sin resolver con los países de Centroamérica, pero dijo que "España cree que es posible firmar un acuerdo" en la reunión de la próxima semana. La UE es el segundo socio comercial de Centroamérica, tras Estados Unidos.

La UE también ha reanudado las negociaciones con el bloque comercial sudamericano Mercosur. Este grupo engloba a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, mientras que Venezuela está en proceso de convertirse en el quinto miembro.

Las negociaciones entre la UE y Mercosur fueron suspendidas en 2004 por las dificultades que suponen los subsidios agrícolas en Europa y los elevados aranceles industriales en Sudamérica.

Ambos bloques de países dieron luego prioridad a alcanzar un acuerdo más amplio en la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, pero estas negociaciones se han alargado también durante años sin llegar a un acuerdo.

No está claro si está vez será diferente y habrá más flexibilidad para alcanzar un compromiso en los asuntos espinosos como las subvenciones agrícolas.

Mercosur, en duda. Diez países de la UE, encabezados por Francia, publicaron esta semana un comunicado quejándose de que retomar las negociaciones de libre comercio con Mercosur envía "una señal muy negativa" para los maltrechos agricultores europeos, y diciendo que más concesiones por parte del sector agrícola "sería inaceptable".

De la Vega restó importancia al comunicado, y dijo que hay voluntad política entre países clave como España, Brasil y Argentina para impulsar las negociaciones.

La UE podría ganar 4.500 millones de euros anuales como resultado del incremento del comercio si el acuerdo con Mercosur se llega a firmar, dijo.

Sin embargo, las posibilidades de que se llegue a un acuerdo entre la UE y Mercosur están por debajo del 30%, dijo Gary Hufbauer, economista del Peterson Institute for International Economics en Washington.

"No me imagino un acuerdo con Brasil y Argentina a menos que la UE acceda a abrir algo sus mercados agrícolas", dijo. "La UE no tiene por qué llegar ni a la mitad de lo que supone el libre comercio, pero debe hacer concesiones significativas".

Hufbauer añadió que sería más fácil alcanzar acuerdos con Perú y Colombia, porque sus exportaciones agrícolas son mucho menores que las de Brasil y Argentina. Es más, Colombia tiene un interés particular en firmar un acuerdo con la UE porque un acuerdo de libre comercio entre el país y Estados Unidos ha encallado en el Congreso estadounidense, dijo.