Madrid. El acuerdo de ayuda a Grecia tiene a salvo al país de la cesación de pagos y silencia los temores de una desintegración de la zona euro, dijeron este jueves autoridades europeas, mientras que el jefe del Eurogrupo abogó por más herramientas para enfrentar las crisis fiscales.

Los inversionistas adoptaron una actitud menos optimista, por lo que salieron a vender euros y llevaron al alza los rendimientos de los bonos griegos antes de una reunión del Eurogrupo, que incluye a los ministros de Finanzas de la zona euro, para tratar la crisis del estado helénico.

El diferencial de rendimiento de los bonos griegos a 10 años respecto a las notas de referencia alemanas saltó a 426 puntos básicos, cerca del récord registrado antes de que se anunciara el paquete de ayuda al país mediterráneo, desde 406.

El euro cayó hasta US$1,3533, su menor nivel de la semana.

Una elección en Alemania prevista para el 9 de mayo y la confusión sobre la manera en que se desembolsará la ayuda, si Atenas la pide, ha nublado el panorama mientras Grecia trata de estimular el interés de los inversionistas para refinanciar un bono por 8.500 millones de euros el próximo mes.

El consejero del Banco Central Europeo Lorenzo Bini Smaghi afirmó que el acuerdo de ayuda dado a conocer el domingo fue un punto de inflexión en la crisis.

"Este anuncio deja claro lo que las autoridades de la zona euro han dicho desde hace meses: que el escenario de una cesación de pagos y de salida de la zona euro, que algunos observadores han especulado, es simplemente absurdo", dijo a la prensa en Japón.

El paquete de ayuda, que se estima en 30.000 millones de euros en el primer año provenientes de la zona euro y 15.000 millones del Fondo Monetario Internacional, sería el rescate multilateral más grande de la historia.

Falta de claridad. Pero los problemas continúan. Este miércoles, un economista alemán amenazó con impugnar judicialmente el acuerdo de ayuda, debido a que, según él, rompe las normas de la UE al ofrecer dinero a tasas más bajas que el mercado.

Alemania, que debiera aportar unos 8.400 millones de euros al plan, también planteó dudas sobre el tamaño del acuerdo, al afirmar que los rumores de un aumento en el monto previsto para el primer año eran meras "especulaciones".

El país germano se ha resistido al programa de ayuda después de que Atenas desobedeciera abiertamente las normas de la UE con años de derroche de gasto y endeudamiento.

Según las encuestas, el pueblo alemán rechaza abrumadoramente el rescate a Grecia, por lo que la canciller Angela Merkel podría perder su mayoría en la Cámara alta del Parlamento si es derrotada en la elección del próximo mes.

Pero el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn, dijo que estaba confiado en que Alemania actuaría si fuera necesario.

"No tengo razón para dudar del compromiso alemán si la ayuda es necesaria y requerida", dijo Rehn.

Además, descartó los temores de inversionistas sobre la solvencia de largo plazo de Grecia: "No habrá una cesación de pagos".

Rol de Alemania. El millonario inversionista George Soros afirmó que el euro y la propia UE estaban en riesgo de dividirse si Alemania rechazaba jugar su rol tradicional vinculante del proyecto europeo común.

"Los alemanes siempre han hecho las concesiones necesarias para avanzar en la Unión Europea, cuando la gente está buscando un acuerdo. Ya no más", dijo Soros al diario Corriere della Sera en una entrevista el jueves.

"Ese es el por qué el proyecto europeo está estancado (...) Si no se dan los siguientes pasos para el euro, el euro perderá el control y la Unión Europea, también", reflexionó.

Grecia podría hacer una actualización de su situación en la reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro en Madrid.

El país prometió reducir su déficit fiscal en cerca de un tercio, a 8,7% del Producto Interno Bruto, lo que es clave para recortar su deuda, que es un cuarto más grande que su PIB.

Una fuente de la zona euro dijo que los ministros podrían exigir a Grecia más reformas estructurales o administrativas, y que modifique sus métodos estadísticos o de provisión de información, pero no pedirían que Atenas reduzca aún más su déficit este año.