Vilnus/Riga. Recientemente la agencia Moody's Investors Service mejoró el panorama sobre la calificación de deuda de Lituania, pero eso no significa nada para personas como Lijandra Garniene.

En su departamento de una sola habitación en Vilna, esta mujer desempleada recuerda haber llorado desesperadamente la primera vez que tuvo que pedir un paquete de comida a una entidad de caridad para su familia.

Sus cuatro hijos tienen entre dos y 13 años. "No pude llegar a decirlo, me puse a llorar. Ellos me entendieron", dijo a Reuters Garniene, de 32 años. "No tenía vergüenza, pero me sentí tan mal por no poder ganar lo suficiente para comprar comida para los niños, que tuve que pedirla", agregó.

A medida que los mercados financieros entran en pánico por los riesgos para el euro derivados de las economías más laxas del sur de Europa, los Estados del norte del Báltico ya se enfrentan a fuertes restricciones fiscales mientras atraviesan la recesión más severa del continente.

Y los países del Báltico muestran cómo, con una población pasiva y obediente, la medicina de la austeridad funciona.

Los economistas dicen que puede que haya pasado lo peor para el Báltico, pero el costo humano ha sido elevado: el desempleo en Letonia ahora es el más alto de la Unión Europea, 22,8% en diciembre del 2009. Estonia tiene el tercer mayor índice, después España, y Lituania se ubica el cuarto.

Aunque algún tipo de recuperación esté en camino, se necesitaría una marea muy alta para mejorar la situación de personas como Larniene, que vive en el norte de Letonia, o la de Valentina Pankova, quien trabaja en la lavandería de un hogar para ancianos cerca de Riga, la capital.

Pankova gana apenas poco más de US$200, gracias a un plan del gobierno para ayudar a los desempleados.

Coronando la crisis. Letonia estableció un récord mundial al perder más de 24% de su economía en sólo dos años: una contracción peor que la de Estados Unidos durante la Gran Depresión, según el analista estadounidense Mark Weisbrot, del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas.

Tras describir la respuesta de política económica de Letonia como "decimonónica y brutal" en una columna en The Guardian el mes pasado, sostuvo que sus habitantes están sufriendo bajo la presión política de otros gobiernos europeos interesados en apuntalar sus propios bancos.

Weisbrot ve esto como un factor tras la decisión de los Estados bálticos de realizar recortes en vez de devaluar sus monedas y desencadenar el crecimiento.

Hasta ahora, las personas que permanecen en los ex estados soviéticos han sido rigurosamente estoicas, excepto por un aislado estallido de protestas en Letonia en enero del año pasado.

Muchos habitantes de países bálticos están emigrando en busca de trabajo o envejeciendo tranquilamente en sus países, de modo que los que se quedan tienden a recordar los días soviéticos, cuando hacían fila por cualquier cosa.

"También se da el caso que en muchos comercios hay todo tipo de descuentos. Una va al negocio y elige cosas más baratas", dijo Pankova, de 54 años.

¿Estabilidad? Moody's dijo el 4 de febrero que ve un menor riesgo de impacto negativo para la calificación de grado de inversión 'BBB' de Lituania, citando las estrictas medidas presupuestarias tomadas tras la crisis.

"El rebote se ha dado más rápidamente que lo que cualquiera se había atrevido a esperar", dijo Erik Berglof, el máximo economista del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, al periódico sueco Dagens Industri, en referencia a los Estados bálticos y Europa del este.

"Los estados bálticos tienen una tarea muy difícil frente a ellos con riesgos significativos. Pero la situación se ha estabilizado", agregó.

A pesar de su crisis, Estonia está en camino a adoptar el euro en el 2011 gracias a una política fiscal conservadora. Lituania incluso prevé ahora un crecimiento económico para el 2010.

Pero los gobiernos en la región, que durante el auge económico vieron índices de crecimiento de dos dígitos gracias a los créditos baratos de los bancos nórdicos, podrían enfrentarse a presiones para elaborar formas de evitar que la gente caiga en la pobreza.

"No seríamos capaces de sobrevivir físicamente sin estos paquetes de comida", dijo Garniene, la madre lituana, sobre la ayuda que recibe de la entidad de caridad católica Caritas.

Su esposo Sigitas perdió su empleo como obrero de la construcción cuando colapsó el mercado inmobiliario. La familia recibe un total de 2.000 litas (835 dólares) al mes, casi un tercio de que ganaban durante los años de auge.

Letonia es el único país de la Unión Europea aparte de Rumania cuyos bonos llevan la calificación de "alto riesgo". Su Gobierno ha creado un plan de "100 lats", mediante el cual da trabajo a personas a un sueldo establecido en 100 lats.

"Es el mínimo absoluto", dijo Pankova, agregando que tuvo suerte al no tener familia que mantener y el alquiler de su departamento es relativamente barato.