Bruselas. Los ministros de Finanzas de la Unión Europea discutieron este martes un plan de emergencia de los países que usan el euro para proveer ayuda financiera a Grecia, en caso de que se convierta en el primer estado miembro en 11 años de la unión monetaria en solicitarla.

Los ministros de Finanzas de los 16 países de la zona euro anunciaron en la noche del lunes que acordaron las "modalidades técnicas" que permitirían que la ayuda sea desplegada rápidamente, pero no dieron cifras ni detalles de un plan que podría incluir créditos bilaterales.

Los representantes gubernamentales fueron convocados nuevamente este martes junto a los demás ministros de los 27 países de la Unión Europea, y los de España y Alemania reiteraron que Atenas no necesitaba ayuda por ahora.

El ministro de Finanzas sueco, crítico de Grecia, dijo que las cosas se veían mejor después de que Atenas anunció medidas adicionales de austeridad para reducir su abultado déficit fiscal y acotar una deuda que es más grande que todo su Producto Interno Bruto (PIB).

"Tenemos una situación que es mucho mejor que hace un mes", afirmó el ministro sueco Anders Borg, quien este año había dicho que los reportes estadísticos de las finanzas públicas de Grecia eran "simplemente fraudulentos".

La reacción inicial de los mercados financieros fue nula, sin grandes cambios en el tipo de cambio del euro ni en los rendimientos de los bonos, los que últimamente han sido afectados por los temores sobre la capacidad de Grecia de honrar sus deudas y sus consecuencias en la zona euro en general.

El ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schaeuble, quien dejó Bruselas temprano, sostuvo que en el Parlamento alemán había una preocupación creciente de que los especuladores estén apuntando contra las monedas, por lo que la competitividad de todos los estados de la Unión Europea debiera ser fortalecida.

Los ministros no dijeron cuándo se tomaría una decisión final sobre la ayuda a Grecia. Un portavoz del Gobierno alemán dijo que Berlín no esperaba que se adopte una decisión antes de la cumbre de la UE de la próxima semana.

Alemania, la mayor economía de Europa y el país que sería base de sustentación de cualquier ayuda, es reacia a rescatar a Grecia antes de que el país helénico demuestre que está dispuesto a tomar las dolorosas pero necesarias medidas para mejorar sus finanzas.

Ayuda bilateral.  La asistencia de la zona euro a Grecia podría ser mediante ayuda bilateral, ya que las garantías crediticias fueron descartadas por los ministros, dijo Jean-Claude Juncker, primer ministro luxemburgués que encabezó las conversaciones del lunes.

Un comunicado publicado por los ministros de la zona euro no suministró cifras, aunque elogió que Grecia haya redoblado sus esfuerzos para reparar sus finanzas públicas y dijo que el resto del club Eurogrupo de países de la moneda única estaban listos para ayudar a esa nación.

"(El club de ministros de Finanzas Eurogrupo) clarificó las modalidades técnicas que posibiliten una decisión coordinada sobre una acción y que podría ser activada rápidamente en caso de ser necesario", dijo la declaración.

"El objetivo no sería proveer de financiamiento a una tasa de interés promedio de la zona euro, sino salvaguardar la estabilidad financiera de la zona euro como un todo", agregó.

Este mes, Grecia reveló medidas adicionales de austeridad fiscal para reducir su déficit desde el actual 12,7% del PIB a 8,7% este año, incluyendo recortes en los sueldos del sector público y alzas tributarias. Según una encuesta, los griegos acogieron la medida.

Las medidas y el respaldo verbal de la zona euro han ayudado a aliviar la prima que Grecia debe pagar sobre los bonos referenciales alemanes, mientras intenta refinanciar cerca de 20.000 millones de euros (27.500 millones de dólares) en deudas que vencen en abril y mayo.

Juncker dijo que los líderes de la UE tienen la última palabra sobre alguna ayuda en caso de que sea necesaria. El ministro de Finanzas belga, Didier Reynders, sugirió que las alternativas están lejos de grabarse en piedra.

Los economistas creen que los anuncios son un paso en la dirección correcta, incluso si la situación se mantiene confusa.

"Todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo exactamente funcionará el paquete, no sobre lo que finalmente lo generará", afirmó Ben May, analista de la consultoría Capital Economics.