Si bien América Latina en general mantiene su economía firme, algunos países de la región todavía no logran el impulso deseado.

En este sentido, la economía brasileña sigue recuperándose a paso lento, dado que los estímulos de política se han acomodado en importaciones e inflación más que en producción interna. "El PIB creció a una tasa anual de 1,9% en el primer trimestre, después de un avance de 1,4% en el trimestre previo y solo 0,8% en el mismo periodo del año anterior. Con respecto al trimestre previo, la economía avanzó 0,6% con cifras desestacionalizadas", afirmó Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics, para la región.

Para el economista, la economía aún está funcionando por abajo de su potencial y con una inflación alrededor de su límite superior (6,5%), lo cual ya ha detonado un aumento de la tasa de interés. "Con una economía aún mostrando debilidad y alta inflación, el banco central probablemente se moverá con cautela y prudencia en el manejo de la política monetaria", dijo Coutiño.

Así las cosas, después de un año de estancamiento, lo cual reveló las debilidades estructurales del país, la economía brasileña comenzó a dar señales de recuperación desde finales del año pasado. Sin embargo, las primeras señales de vida son más una respuesta al prolongado estímulo fiscal y monetario implementado desde inicios del año pasado para revivir a una economía en estancamiento. Sin embargo, dichos estímulos además de producir un impulso en el consumo también generaron una aceleración de las importaciones y una mayor inflación.

"A medida que la economía brasileña empezó a responder a los estímulos y dada la ampliación del desequilibrio externo con mayor inflación, el banco central comezó a normalizar las condiciones monetarias a través de un alza en la tasa de interés". enfatizó el experto de Moody’s Analytics.

Se espera que la economía continúe su proceso de recuperación en el año, básicamente como resultado tanto de los estímulos en marcha como de la aceleración en la inversión pública y privada para terminar la infraestructura para la Copa Mundial del 2014.

Sin embargo, la debilidad estructural solo podrá ser resuelta a través de la profundización de las reformas que tanta falta hacen para fortalecer las fuentes permanentes de crecimiento, como son: ahorro e inversión, productividad y, cambio tecnológico, concluyó el experto.