La agencia Moody's Investors Service elevó este jueves la calificación de riesgo de la deuda soberana del gobierno estadounidense de "negativa" a "estable" y reafirmó la nota crediticia de EEUU en "AAA".

La decisión se adoptó sobre la base de la valoración de que la trayectoria de la deuda del gobierno federal está en camino de cumplir con los criterios establecidos en agosto de 2011 para volver a una perspectiva estable, eliminando la presión a la baja en la calificación crediticia durante el período incluido en la perspectiva de Moody's, informó la agencia en un comunicado.

Las razones citadas para la perspectiva revisada incluyen la disminución del déficit presupuestario, el crecimiento económico moderado y el estado de seguridad de la divisa estadounide.ense como moneda de reserva global, entre otras.

Moody's indicó que la economía estadounidense ha mostrado un grado de resistencia a las principales reducciones en el crecimiento del gasto público.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, es probable que el déficit presupuestario estadounidense para el año fiscal de 2013 disminuya del 7,0 por ciento de 2012 al 4,0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una reducción mayor que lo que previó Moody's en 2011, cuando calificó de "negativa" su perspectiva, afirmó el comunicado.

Además, Moody's señaló que el ratio de deuda/PIB del gobierno estadounidense protagonizará hasta 2018 una reducción más pronunciada de lo que había estimado cuando asignó al país la perspectiva negativa.

Esta drástica disminución se debe a las medidas de políticas fiscales, incluidos rescates automáticos de gastos y aumentos de impuestos, llevados a cabo a comienzos de este año, así como a la tendencia de crecimiento económico de Estados Unidos, la cual contrasta con la austeridad fiscal y la desaceleración registradas en otras importantes economías del mundo, señaló Moody's en el comunicado.

Moody's había estimado una perspectiva negativa sobre los bonos estadounidenses desde agosto de 2011, aunque había mantenido intacta la calificación de triple A del país, en un intento por instar al Congreso de EEUU a fomentar la consolidación fiscal tras la promulgación de la Ley de Control Presupuestario de 2011, la cual elevó el límite legal de la deuda estadounidense a fin de evitar un posible impago soberano.

Washington perdió su calificación de triple A por primera vez el 5 de agosto de 2011, cuando la agencia Standard & Poor's rebajó la nota de solvencia de EEUU a "AA+".