Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, propuso el jueves que los bancos paguen una comisión de US$117.000 millones para que el Estado recupere el dinero invertido en el programa de rescate al sector financiero.

En un intento por distanciarse de Wall Street, en momentos en que crece el enojo colectivo por los altos bonos que siguen cobrando los banqueros, Obama los acusó de no sensibilizarse con los malos momentos que atraviesan los habitantes del país.

"Mi compromiso es recuperar cada centavo que se les debe a los estadounidenses", dijo Obama en una declaración divulgada por la Casa Blanca.

"Y mi determinación de alcanzar esa meta sólo aumenta cuando veo los reportes de enormes ganancias y bonos obscenos en las empresas que siguen existiendo gracias a los estadounidenses, quienes aún no han sanado y que enfrentan privaciones reales en esta recesión", afirmó.

La comisión busca recuperar las pérdidas derivadas del Programa de Alivio para Activos en Problemas de US$700.000 millones, creado para evitar que el sistema financiero de la mayor economía mundial cayera en bancarrota.

El plan, junto con otras medidas fiscales y monetarias, logró evitar el colapso.

Pero la población reclama porque el año pasado los bancos lograron fuertes ganancias y han provisionado fuertes cantidades para bonos para sus ejecutivos, mientras el desempleo se disparaba a máximos históricos y millones de familias debían ajustar sus cinturones.

Alcances. El sector bancario se opone fuertemente a la tarifa propuesta, a la que califica de un ejercicio político que frenará la recuperación económica y que será asumida en última instancia por los consumidores.

De ser aprobaba por los legisladores, la tarifa entraría en efecto el 30 de junio y permanecería vigente al menos durante 10 años. La misma equivaldría al total de activos menos el capital de alta calidad, como las acciones comunes, así como las ganancias divulgadas y retenidas.

Los depósitos protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos, o FDIC, y por reservas de pólizas de seguros no estarían sujetas al impuesto debido a que esos activos ya están sujetos a tarifas federales, según la Casa Blanca.

El impuesto afectaría a cerca de 50 bancos, compañías de seguros y grandes firmas de corretaje. De ellas, alrededor de 35 serían compañías estadounidenses y entre 10 o 15 serían subsidiarias en Estados Unidos de firmas financieras extranjeras.

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Con información de Reuters y Dow Jones Newswires