Vilna, EFE. El vicepresidente de la Comisión Europea (CE), Olli Rehn, advirtió de que pese a la mejoría de la situación económica en la UE, aún no se puede considerar superada la crisis e instó a los países a continuar con el ritmo de reformas y evitar caer en la complacencia.

"Ciertamente no es el momento de gritar que la crisis está resuelta. Eso es claramente prematuro", afirmó Rehn en la rueda de prensa, tras la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona del euro (Eurogrupo) celebrada en la capital lituana.

"Veo que hay riesgos en esta recuperación, como la complacencia en las políticas y en términos de reformas. La complacencia es un lujo que simplemente no podemos permitirnos", aseguró el vicepresidente de la CE.

Rehn recalcó que el desempleo se mantiene en "niveles dramáticos en algunos países del sur de Europa", y apuntó a los problemas que aún tienen los hogares y los negocios, especialmente las pymes, para obtener créditos.

Por tanto, mucho más se debe hacer para eliminar el cuello de botella (que impide) el crecimiento de la economía, que está todavía lastrándolos, afirmó el vicepresidente de la CE.

"Es por eso que es esencial mantener el ritmo de las reformas y en algunos casos aumentar las reformas de nuestras economías", añadió.

Por su parte, el miembro alemán del comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), Jörg Asmussen, destacó la mejoría de la situación económica de la zona del euro, que relacionó con la evolución positiva de sus principales economías y con los "progresos" registrados en los países que han recurrido a un programa de asistencia financiera.

"Vemos una recuperación muy gradual en la zona del euro en el segundo trimestre de este año, los datos muestran que por primera vez en seis trimestres tenemos un resultado positivo, que ha sido mejor de lo esperado", dijo.

Sin embargo, el alemán advirtió de que "no hay ningún motivo por el que organizar una gran fiesta".

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, indicó que la evolución de la zona del euro ha sido "muy positiva", con un aumento del PIB del 0,3 %, la mejora de la confianza y la estabilización del desempleo en torno al 12 % tras dos años al alza, aunque esta tasa es "claramente demasiado alta".

Sin embargo, Dijsselbloem pidió cautela e instó a los países a no relajar el ritmo de ajustes y reformas.

"Es demasiado pronto, sin embargo, para ser complacientes y necesitamos seguir con nuestras reformas y es lo que vamos a hacer", señaló.