La inesperada alza de intereses que sufrieron los bonos de deudas griegos de dos y cinco años terminaron en niveles récords en la sesión de hoy, pese a la solicitud de rescate financiero anunciado por alrededor de US$60 mil millones. Ello, terminó por sembrar el escepticismo en los inversionistas.

 Lo normal es que los inversores exijan un mayor tipo de interés cuanto más extenso sea el plazo al que se presta el dinero. Pero Grecia, incluso tras la petición de rescate, presenta una curva de tipos invertida. Fuentes del mercado interpretan esa curva como una clara señal de que los inversores apuestan por el hecho de que ni siquiera la ayuda europea y del FMI bastarán para evitar un canje de deuda, una moratoria en el pago, una reestructuración o un impago del país heleno, de acuerdo a elpais.com.

Alemania se ha resistido al máximo a impulsar planes de ayuda, pero al final ha acabado cediendo porque sus bancos están muy involcrados con la deuda griega, más que en ningún otro país. 

España ha apoyado desde el primer instante los planes de rescate, pero a la vez recela de las comparaciones fáciles que suelen hacer los mercados financieros y que meten en el mismo saco realidades tan distintas como Grecia -que hoy ha solicitado activar el mecanismo de rescate-, Irlanda, Portugal y, en menor medida, a España e Italia. 

La vicepresidenta Elena Salgado ha sido hoy tajante a la entrada de la cumbre del G-20: "España está en mucho mejor situación que Grecia". Además, sobre los trámites para librar las ayudas ha adelantado que van a acelerarlos todo lo posible, tal y como también han apuntado Bruselas y el Fondo.

A la pregunta de si hay riesgo de contagio, se remitió a las opiniones del FMI: "Grecia es un caso especial al que tenemos que hacer frente de forma coordinada". Y, en efecto, Grecia es diferente. Los intereses de su deuda a 10 años se han disparado por encima del 8%; los de la deuda española apenas han subido unas décimas. La calidad de las estadísticas griegas sigue en entredicho después de que Eurostat elevara el déficit hasta el 13,6%; nadie duda en ese aspecto de España. Y aun así la comparación está sobre la mesa y el contagio es una posibilidad: remota, pero posibilidad al fin y al cabo.

 "La subida de los intereses de la deuda española es algo temporal", ha dicho Salgado. "Ayer colocamos una emisión a 15 años sin problemas. Los tipos son un poco más altos, pero esperamos que vuelvan a sus niveles anteriores", ha declarado desde Washington.