-¿Cuál es la conclusión macro a la que llegan en el libro?
-Que el proceso de crecimiento actual no contiene las semillas que llevan al desarrollo económico. En ese sentido hay que hacer unos ajustes no menores en ciertas partes del modelo, manteniendo definitivamente los principios económicos básicos que nos han servido en los últimos años. Hay que entender que las realidades, prioridades y retos cambian y tenemos que hacer algunos ajustes.

El presidente Humala afirma que su gobierno ha cambiado el modelo porque hay más inclusión social.

Este gobierno hace un esfuerzo redistributivo más importante que el anterior. En ese sentido ha habido un cambio en el modelo económico.

-¿Qué ajustes proponen?
-Lo que en el Perú no llegamos a entender es que lo más importante es mantener ciertos principios económicos que son consistentes con el desarrollo económico. Estos, grosso modo son: política macroeconómica sólida, generar incentivos para el sector privado para que este sea a su vez un generador de riqueza y tener una institucionalidad sólida. Esos tres principios son consistentes para lograr el desarrollo económico, y son, a su vez, consistentes con varios modelos. Países que han logrado el desarrollo como Corea del Sur o desarrollados como Alemania, Estados Unidos y Japón tienen modelos económicos distintos que han funcionado porque han respetado estos tres grandes principios. El Perú debe respetar estos principios para lograr el desarrollo.

Volvamos a la distribución. Se ha mejorado, pero no es suficiente. A la luz están las protestas por doquier.
Es que el modelo anterior de más programas sociales no es suficiente. Sí es un paso en la dirección correcta, pero no suficiente para lograr el desarrollo.

Solo cumplimos el principio de macroeconomía sólida.
Cumplimos el primero. El segundo principio en buena medida, pues hemos logrado un buen equilibrio entre el sector privado y el sector público, ya que dejamos que el sector privado se desenvuelva más libremente. No obstante, el tercero no lo cumplimos.

Tenemos un problema de institucionalidad clarísimo.
Estamos muy mal en términos de un estado fuerte, partidos políticos fuertes, baja corrupción y un poder judicial independiente. Lo que preocupa es que ningún país que renta niveles tan bajos de institucionalidad, como los que tiene el Perú, ha logrado el desarrollo. Ante ello el riesgo como país en realidad es no hacer nada y creer que el modelo actual con ajustes estéticos nos va a llevar al ansiado desarrollo. Ello, a menos que seamos una excepción en la historia mundial y que el Perú sea el único país que logre el desarrollo con una institucionalidad débil y con un estado débil en particular.

El ‘milagro del crecimiento peruano’ es alabado en el mundo. No obstante no ha sido parejo en la distribución del ingreso.

-¿Cómo lograrlo?
-Por un lado algunos ven un desarrollo macroeconómico espectacular, pues hemos tenido tasas de crecimiento muy altas en la última década y una inflación muy baja. Tenemos una macroeconomía envidiable. No obstante, otros indicadores alrededor de la productividad, sobre todo en la distribución, han sido muy heterogéneos en varios segmentos de la población. Además se ha generado poco empleo de calidad. En cuanto a la distribución del ingreso, esta en realidad se ha mantenido. Empeoró al inicio y luego mejoró. No obstante, el Perú tiene una distribución del ingreso con un coeficiente de Gini altísimo. No hay una mejora real en la distribución del ingreso. No ha empeorado, pero no ha mejorado.

-¿Cómo vamos en la distribución de oportunidades?
-Muy atrasados. El partidor de oportunidades en el Perú es el más desigual que cualquier país de Sudamérica. Estamos en el puesto 13 o 14 de 18 en América Latina, equivalentes a países centroamericanos mucho más pobres que nosotros. Dónde naciste en el Perú importa mucho más que en Colombia, Chile o Ecuador.

-Hablamos básicamente de educación.
-Exacto y se une con el tema de inclusión social. Una de las razones por las cuales creemos que el modelo de política social con crecimiento económico no es suficiente es porque en última instancia no mejora realmente las capacidades productivas de nuestra población y la educación es parte fundamental del modelo. Si queremos ser más competitivos a nivel mundial, tenemos que mejorar las capacidades productivas de nuestra gente. A fin de cuentas lo que uno quiere es que nuestros jóvenes estén mucho mejor preparados para enfrentar al mundo, pero en ese sentido estamos en mala situación a nivel latinoamericano, un continente que está rezagado a nivel mundial. Hace falta un diagnóstico razonable para empezar a revertir ese problema. Las variables en las cuales estamos rezagados son malas no solo porque es no equitativo e injusto, sino porque también son las variables que en el largo plazo te importan para desarrollarte. Una alta institucionalidad, equidad y buena educación son indispensables para el desarrollo, y todas ellas no las está solucionando el crecimiento económico.

Necesitamos pensar qué hacer para revertir esto porque no es un tema de dar más tiempo al modelo. Ya tenemos veinte años, y sabemos lo exitoso que ha sido para ciertas cosas, y también sabemos lo que no llega a solucionar.

-En su libro proponen dar mayor participación al Estado en algunos sectores. Educación, por ejemplo.
-Sí, pero hay que diferenciar. Definitivamente no creemos en las empresas públicas. Esa es la manera incorrecta de hacer que crezca o que se fortalezca el Estado. Creemos que es innecesario si el objetivo es controlar competencia, pues allí se deben fortalecer los organismos de supervisión. Sí creemos que es necesario fortalecer de manera importante la burocracia que hace las políticas económicas. Dado que la institucionalidad es para todo fin práctico algo que no puedes cambiar en el corto plazo, tu único margen de acción son las políticas económicas, y estas políticas económicas necesitan una burocracia de alto nivel. Y aquí no hay alternativa, pues por definición una mala burocracia te va a hacer malas políticas económicas, pues no tiene capacidad de diagnóstico, diseño, implementación ni de seguimiento. La razón por las que el BCR tiene buenas políticas es porque tiene una burocracia de primer nivel y la razón por la que hay una mala política educativa es porque el sector tiene una mala burocracia.

-Pero en el caso educativo no solo es cambiar burocracia. Está enquistado el Sutep que no permite cambios.

-Pero es que el problema en el Perú es todavía anterior, pues todavía no poseemos una política digamos de 10 o 15 años educativa que nos lleve a niveles cercanos a Costa Rica o Colombia. Después de la implementación de esta, el ministro o ministra de Educación de turno se tendrá que pelear con el Sutep. Lo peor de todo es que todavía no estamos en ese nivel. Lo que necesitamos hoy es crear una burocracia técnica altamente especializada en algunos ministerios, como Educación, Salud e Interior, para diagnosticar los problemas y saber qué hacer para revertirlos. Repito, el problema aún no es implementación, el problema es que no hay un camino, una hoja de ruta en educación y otros sectores.


-Muchos de solo escuchar la palabra ‘estado’ tiemblan.
-Ya deberíamos de ser capaces de empezar a sofisticar la discusión. Esa posición de “no toquemos el modelo, todo está bien, déjenos al sector privado trabajar y que el Estado no intervenga, etc.” ya no se ve en ningún país de América Latina. Hace unos meses, el presidente Humala dijo que hemos pasado del modelo estadista a un modelo de no estado, y necesitamos un equilibrio. En ese sentido veo que tiene la intención correcta, pero aún no ha entendido bien cómo lograrlo.

-Muchos lo interpretaron como más participación del Estado en diversos sectores y generó mucho ruido.
-No sé exactamente qué es lo que quiere el presidente, pero el sector privado tiene que entender, y ya está felizmente empezando a hacerlo, que el Estado es un socio y no un competidor. Un socio para lograr destrabar la inversión, por un lado, pero por otro, acompañar en transformaciones fundamentales y estructurales en la economía peruana que son absolutamente necesarias, que no se pueden postergar, y no hacer nada es el riesgo mayor.

-En el libro afirma que las dos últimas décadas no han sido las de mayor expansión económica en el Perú.
Tuvimos tres periodos de altísimo crecimiento en el país antes del actual. El primero en la época de la prosperidad falaz que fue la del guano. El segundo entre 1890 y tantos hasta la Gran Depresión y el tercero entre el 1943 y 1970 y tantos. Los tres han sido largos y con tasas de crecimiento del producto similares. En el segundo periodo se tuvo crecimiento de 5,3% y el actual está en 5,4%. Contrariamente a lo que todos piensan, las tasas de crecimiento son similares a por lo menos dos de los tres procesos de crecimiento anteriores, y el actual tampoco es el más largo. Lo que sí hay esta vez y que no hubo en el pasado es ese fortalecimiento en las políticas macroeconómicas que simplemente nos aseguran que si hubiera una crisis externa podemos ser capaces de evitar un colapso. Nuestra opinión tampoco es como los que piensan que esto es solo un boom de recursos naturales y que al caer los precios de los commodities vamos a estar en el Perú de antes. En el actual proceso ha habido una transformación productiva importante solamente que no suficiente, y tenemos que ir mejorando de manera continua. Las empresas que mejoran son las que siempre están preocupadas por seguir mejorando, mirando a la competencia y preocupadas para que las cosas siempre funcionen. Como país debemos tener esa mentalidad.