El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) registró el pasado agosto su cuarta caída mensual consecutiva, al bajar un 1,9% con respecto a julio y un 5,1% si se compara con el mismo mes de 2012.

Según informó la FAO en un comunicado divulgado en su sede de Roma, su índice de precios de los alimentos tuvo en agosto de 2013 un promedio de 201,8 puntos, casi 4 puntos menos que el valor revisado registrado en julio pasado y lo que le sitúa en su nivel más bajo desde junio de 2012.

Este nuevo retroceso en el índice, que mide cada mes las variaciones de los precios en una hipotética cesta de la compra, se debe, sobre todo, a la disminución de los precios internacionales de cereales y aceites, que compensó el ligero aumento de los de la carne, el azúcar y los productos lácteos.

En los cereales, el índice de precios se situó en agosto pasado en los 210,9 puntos de promedio, un 7,2 % menos que el mes anterior y un 19 % inferior a un año antes, reflejo de las expectativas de un fuerte crecimiento de la producción mundial de este producto para 2013, y, sobre todo, una importante recuperación de los suministros de maíz.

El índice de precios de grasas bajó hasta los 185,5 puntos el mes pasado, es decir, un 3 % menos del nivel que tenía en julio de 2013 y con lo que se marca un nuevo mínimo de los tres últimos años, mientras que el de los productos cárnicos aumentó un 1,3 % hasta los 175 puntos.

Por su parte, los precios de los productos lácteos se situaron en los 239,1 puntos de promedio en agosto, un 1,2 % más que en julio, un incremento generalizado salvo para la mantequilla, dada la limitación que se sigue experimentando en los suministros para la exportación en los principales países productores.

La FAO publicó hoy además su nueva previsión sobre la producción mundial de cereales en 2013, que espera que alcance los 2.492 millones de toneladas, lo que supone una revisión al alza del 0,5 % con respecto a las estimaciones de julio, a causa de una mayor cosecha de maíz en Argentina y la mejora de las perspectivas en la Unión Europea (UE) y Ucrania.

Esta previsión elevaría la producción mundial de cereales este año en 179 millones de toneladas más que en 2012, lo que supondría un récord, gracias, sobre todo, al aumento en la producción de cereales secundarios y de trigo.