El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ha afirmado que el crédito financiero que otorgó el Fondo Monetario Internacional (FMI) a Argentina, bajo la presidencia de Mauricio Macri, es "incalificable" y que ahora el organismo "no puede exigir a Argentina más de lo que puede dar".

En una entrevista con una radio local, Fernández ha declarado que desde el Ejecutivo se está siendo "firme" en las negociaciones para alcanzar un acuerdo con el FMI "que le convenga" al país sudamericano, si bien ha remarcado que "es necesario" que estas conversaciones sigan adelante.

"Todo el mundo sabe que Argentina está absolutamente impedida de afrontar ese pago. Seriamente, nadie piensa en el mundo que Argentina puede pagar US$ 19.000 millones entre capital e intereses", ha defendido.

Así, ha detallado que las negociaciones con el FMI consisten en aclarar "cómo debe ser el programa" para lograr que Argentina prospere y "ordene la economía", a la par que sigue creciendo para, gracias a esto, ser capaz de afrontar los pagos.

"La verdad que lo que quiere (el FMI) es imponernos un programa. No estamos de acuerdo y seguimos del mejor modo, con la mejor vocación de encontrar una salida que a Argentina le convenga", ha zanjado.

Críticas al tribunal supremo 

El presidente Fernández ha advertido también de que en los últimos años "se ha degradado la credibilidad" del Tribunal Supremo argentino debido a "un problema de funcionamiento muy serio".

"Quiero ser respetuoso con las instituciones, pero también soy un hombre que respeta el Estado de Derecho y que entiende que la Justicia es uno de los tres poderes de la República. Hay algo que está funcionando mal", ha lamentado el presidente, según recoge el diario 'Clarín'.

Así, ha apuntado que con la reforma del ente en el año 2003 --impulsada por el presidente Néstor Kirchner-- no se buscaba que los jueces fueran "afines" al Gobierno. Sin embargo, con los nombramientos del siguiente mandatario, Mauricio Macri, "empezó a degradarse la credibilidad".

En la misma línea, ha cuestionado que la Justicia "jamás" haya tratado ninguna de las 14 quejas que ha presentado en los últimos tiempos la vicepresidenta del país, Cristina Fernández. "Cuando la Justicia funciona mal, no es que funciona mal para un expresidente o exministro. Funciona mal para los ciudadanos (...) El problema de la Justicia es muy agudo y por eso hay que asumirlo, para que funcione como lo que es, un servicio", ha defendido.

En su crítica al Tribunal Supremo y al sistema judicial del país, el presidente Fernández ha añadido que la oposición "parece tener una especie de coto cerrado en la Justicia". Estas declaraciones se dan después de que su viceministro del área, Martín Mena, apostase por "echar" al máximo tribunal del país.

Tras estas declaraciones, el presidente del Tribunal, Horacio Rosatti, salió al paso e instó al Gobierno de Fernández a mantener un "diálogo institucional" para atender así a las reiteradas quejas y sugerencias de reforma.