Pekín. Un paquete de asistencia que proveerá varios miles de millones de euros a Grecia será ultimado en cuestión de días y el rescate evitará que la crisis se contagie a otros países, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso.

Hablando con periodistas en Pekín, Barroso declaró que había discutido los problemas de Grecia en reuniones con el primer ministro chino, Wen Jiabao, y que China mantiene su confianza en el euro aún cuando la inquietud sobre la deuda soberana se extiende por Europa.

"No creo que China carezca de confianza en la Unión Europea o el euro, sino todo lo contrario", declaró.

Barroso sostuvo también que los líderes chinos "nunca mencionaron" alguna posible ayuda para Atenas. Reportes de que Grecia vendería bonos a China aumentaron el optimismo este año, pero Atenas posteriormente negó que se hubiera establecido algún acuerdo.

Funcionarios del Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo se encuentran en Atenas para negociar el rescate y esperan tener listo un acuerdo en días, en un esfuerzo por evitar una cesación de pagos griega que podría hundir a otros frágiles países de la UE.

Barroso dijo que los funcionarios están haciendo "un avance sólido y rápido" en la redacción del paquete de rescate, reiterando que la reestructuración de deuda no es una opción para Grecia.

Asimismo, indicó que el acuerdo de salvataje "evitará posibles efectos adicionales" de la crisis propagándose dentro de la UE.

Políticos alemanes han dicho que el monto del paquete podría ubicarse entre los 100.000 o 120.000 millones de euros (de US$133.000 a US$160.000 millones) durante tres años, contra un plan original de 45.000 millones de euros en asistencia en 2010.

Grecia ha tomado severas medidas de austeridad exigidas como condición para la ayuda, brindando alivio a los mercados financieros pero recibiendo amenazas de los sindicatos de que una fuerte lucha podría avecinarse.

Funcionarios sindicales dijeron que el FMI pidió a Atenas que eleve los impuestos a la venta, elimine bonificaciones que ascenderían a dos meses de paga extra en el sector público, y que acepte una congelación de los salarios durante tres años.

En el pasado, líderes de la UE han apuntado al subvaluado yen como fuente de desequilibrios globales, incrementando el enorme superávit comercial de China con Europa.

Pero Barroso empleó un tono más suave -en público, al menos- luego de su última ronda de encuentros en Pekín.

"No estamos presionando a nadie", declaró el funcionario, y agregó que era natural que "los principales participantes globales discutan los temas de desequilibrios globales, porque necesitamos tener un enfoque común, necesitamos restaurar el crecimiento globalmente".

China ha "entendido claramente" el mensaje de la UE sobre su moneda, expresó Barroso.

Pekín efectivamente ha fijado el yuan a cerca de 6,83 unidades por dólar desde mediados de 2008, tratando de proteger a sus exportadores de la crisis económica global.

Siguiendo los movimientos del dólar, la divisa china se ha apreciado de manera continua contra el euro desde fines del año pasado.