Sala de Inversión.com La comunicación a través de los medios y redes sociales, nos permite que las informaciones nos lleguen cada día de manera más ágil y rápida. La hiperconectividad es un aspecto de nuestros tiempo y debemos saber convivir con ello.

Esto abre un abanico de posibilidades extraordinarias aunque, al mismo tiempo, requiere de ciertos criterios importantes que deben tenerse en cuenta para capitalizar estas oportunidades en los mercados.

Hoy en día, los inversores individuales reciben datos claves como indicadores económicos y reportes de ganancias de las empresas en el mismo momento en el que llegan a manos de los profesionales. La tendencia va en el sentido de democratizar el libre acceso de la mano de las nuevas tecnologías.

No sólo se está viviendo una verdadera revolución de la información en lo que respecta los datos puros y duros, sino también en cuanto a la posibilidad de acceder a herramientas de análisis financiero de calidad y con un alto grado de sofisticación.

Pero hay que tener cuidado de no utilizarlos en forma demasiado simplista. En muchos casos, hacer una lectura correcta de determinadas noticias es más complejo de lo pensado y precisa de una visión extra del contexto de mercado.

Por ejemplo, habitualmente se asume que los buenos datos de crecimiento económico o creación de empleo son positivos para las Bolsas, pero la reacción de los precios dependerá del contexto particular. Cuando los operadores están preocupados por un posible aumento de las tasas de interés, es posible que prefieran que estas cifras sean moderadas en lugar de mostrar una gran fortaleza.

Así, puede suceder que las cotizaciones suban antes de que se conozca un dato débil y viceversa. Esto podría resultar paradójico y sorprendente para el operador con poca experiencia, pero es un comportamiento que se observa con bastante frecuencia en los últimos meses ante la incertidumbre de la política monetaria en los Estados Unidos.

En cuanto a los reportes de ganancias de las empresas, no sólo los datos del trimestre son importantes, sino también las señales que el management de la compañía brinda sobre sus perspectivas futuras.

Estas pueden ser directas, en forma de estimaciones de ventas y ganancias, o surgir de conclusiones en función de los planes de contratación de empleados o de inversiones productivas que tenga la firma.

Más importante que los datos del último trimestre son sus perspectivas futuras y a la hora de analizarlas, las decisiones de gasto e inversión pueden ser tanto o más valiosas que las declaraciones públicas de sus directivos.

A su vez, las cifras siempre deben interpretarse en relación a las expectativas que existen sobre ellas. Los precios de mercado las van descontando lentamente y cuando un balance o indicador económico difiere del estimado es probable que tenga un impacto considerable sobre los precios.

Cuando se analiza lo que puede llegar a ocurrir, la clave es considerar la nueva información en relación con los pronósticos existentes y no con los anteriores o alguna otra comparación que podría ser relevante desde el punto de vista analítico, pero no demasiado concreta en cuanto a sus efectos sobre las cotizaciones.

Además, la reacción inicial no siempre es la que se sostiene en el tiempo. Los mercados son propensos a sobreactuar en el corto plazo, por lo que muchas veces conviene esperar un ajuste antes de tomar una posición cuando se hace un anuncio de este tipo.

En el mundo de los deportes se dice que los mejores jugadores son quienes se anticipan a los próximos pasos del adversario. En el mismo sentido, muchas veces las operaciones más provechosas no se basan en reaccionar en forma veloz y lineal ante las nuevas noticias, si no en realizar una interpretación más aguda sobre su posible impacto a mediano plazo.