Un operador de Wall Street cuenta, medio en broma y medio en serio, que hoy las caritas felices han comenzado a repoblar los textos que se envían él y sus colegas a través de la mensajería instantánea WhatsApp. Más allá de lo anecdótico, lo que intenta graficar el ejecutivo es que, a diferencia de uno o dos años atrás, cuando parecía que la crisis internacional no se iría nunca, el emoticono que abundaba era la carita triste.

El pesimismo reinaba por esos pagos. El contexto está cambiando. Pese a que la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) mantuvo su tasa de interés en mínimos históricos de 0,25% en septiembre, comunicó que es probable una reducción de los programas de compra de activos en un futuro cercano. Percibiendo los aires económicos más favorables en el norte, los capitales golondrina han empezado a dejar los países emergentes, el nido que los acogió en las últimas temporadas.

El destino es la seguridad que ofrecen, por ejemplo, los bonos del tesoro norteamericanos. Y si bien estos flujos son a veces mirados con temor por las distorsiones que pueden generar, su llegada también es reflejo de mayor higiene económica. Muestra de eso es que el Dow Jones ha experimentado un alza de 18,54% entre el 1 de enero y el 16 de septiembre.

El fenómeno supone riesgos para las naciones de la región. Brasil, Argentina y Venezuela, advierten analistas, no se ven muy bien aspectados para el nuevo escenario. Por el contrario, Chile, Perú, Colombia y México parecen haber hecho mejor las tareas y serán capaces de seguir atrayendo capitales y, lo que es más importante, de largo plazo.

Resulta difícil dar una cifra precisa respecto a la cuantía de la fuga de capitales oportunistas desde mercados en desarrollo, dice Yerlan Syzdykov, gestor de portafolios senior en países emergentes de Pioneer Investments, “pero podríamos decir que serían entre US$50 mil millones y US$60 mil millones los que han salido desde abril, cuando la FED comenzó a hablar del retiro de los estímulos”.

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Un mundo idílico. El nombre de capital golondrina no es gratuito. Y es que, tal como esas y otras aves migratorias, que junto a sus viajes estacionales a veces realizan movimientos oportunistas por más disponibilidad de alimento, estos flujos van de un lugar a otro sacando provecho de las tasas de rentabilidad más elevadas existentes en un territorio en un momento dado.

Eso hicieron los fondos de portafolio en los últimos años. Obvio, las plazas emergentes se desacoplaron de la severa crisis global, ofreciéndoles mejores rendimientos debido a que estuvieron apoyados por la espectacular expansión de China que impulsó el precio de los commodities a niveles récord y las tasas de interés más altas. Por ejemplo, mientras el Banco Central de Chile inició en junio de 2010 el alza de la tasa de referencia llevándola hasta el actual 5%, desde un mínimo histórico de 0,5% en el que estuvo por un año, la FED aún la mantiene entre 0% y 0,25%.

Los emergentes vivieron por varias temporadas en un “mundo idílico”, con abundancia de liquidez financiera y valores de commodities favorables, dice Alberto Naudon, economista jefe de BCI Estudios. “En los próximos dos años vamos a estar en un ambiente distinto, con dos transiciones. Una es la de la política monetaria estadounidense, que terminará con su súper ciclo de expansividad; la otra es el rebalanceo de la economía china, que tendrá efecto en las materias primas”, dice. El problema es que nunca antes se dieron estos fenómenos y habrá mucha incertidumbre.

Tareas hechas. En lo que sí hay certeza es que la fuga de capitales marcará la diferencia entre las naciones de la región que, durante la fiesta del commodity boom y de la alta liquidez, se han tomado en serio las políticas macro, la responsabilidad fiscal y el robustecimiento de sus economías a través de reformas.

En ese escenario, Chile no tendrá una caída tan profunda en el ingreso de capitales, pues los que arribaron en años previos lo hicieron en mayor proporción como Inversión Extranjera Directa (IED), principalmente al área minera, dice Syzdykov, economista kazajo que estuvo en Chile en reuniones y visitando las oficinas de Pioneer Investments. “No tengo miedo respecto de Chile porque maneja bien su situación fiscal, aunque ahora tiene algo de desequilibrio en la cuenta corriente. No me asusta, ya vemos algo de ajuste en la moneda y es lo que tienen que hacer otros países de la región”.

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Algo similar sucederá con estados que recientemente acogieron recursos para proyectos de largo plazo, como Perú, Colombia y México, hasta donde se arrimaron dineros para la minería y la energía, entre otras áreas. A pesar de que van a sufrir una menor llegada de portafolios, porque hoy los emergentes no son tan atractivos como antes en términos relativos, esa baja se dará en el margen.

En contraste, hay otros más débiles a los que entraron muchas carteras especulativas que hoy están migrando. “No tendrán una tarea fácil al atraer dinero que estimule la economía y ayude a equilibrar el déficit en cuenta corriente”, dice Syzdykov. Coincide Naudon, quien dice que los países que “no hicieron bien su trabajo, y Brasil es un buen ejemplo, van a sufrir mucho más. Verán más importantes salidas de capitales en los siguientes meses y años (…) A Argentina y Venezuela, que igual crecieron y aprovecharon el boom de las materias primas, creo que también se les vienen años difíciles”.

A poner ojo. El diagnóstico, para estos últimos casos, supone amenazas bastante serias y que, a la vez, son elementos clave a la hora de invertir. Por lo pronto, la depreciación de las monedas emergentes y el consecuente riesgo inflacionario, dice Sebastián Senzacqua, economista de Bice Inversiones. Esta situación, que ya se observa en Brasil, obligará a los bancos centrales a subir las tasas de interés.

Otro factor relevante es la fragilidad a la que quedarán expuestos los países al considerar lo abultado de su déficit en cuenta corriente, dice Senzacqua. “Obviamente, si están saliendo capitales y las tasas internacionales se están incrementando, el costo de endeudarse se eleva. Eso, cuando hay un déficit de cuenta corriente muy amplio, torna a las economías muy vulnerables”.

De todos modos, juega a favor el hecho de que los precios de las materias primas no se van a desplomar estrepitosamente, por lo que seguirán siendo un soporte para las plazas emergentes, dice Syzdykov. Esto, porque aunque China se esté desacelerando y pese a que modificará su foco desde la construcción e infraestructura hacia el consumo interno y servicios, persistirá en su demanda por commodities. “Hay que tener en cuenta el análisis que hace China sobre el cambio en sus políticas demográficas para dejar que las familias tengan más de un bebé. El año pasado vimos que la fuerza laboral paró de crecer; entonces, la única manera de estimular esa economía será la urbanización continua y la expansión demográfica”, dice el economista.

Así las cosas, la reacción de las autoridades de política fiscal y monetaria será crucial para permitir una transición desde un contexto con capitales golondrina hacia uno en que van migrando gradualmente al mundo desarrollado.

*Ilustración principal. Patricio Otniel