“Queríamos envasar el aroma del café”, cuenta Pablo González Cid. Esta idea se podría haber quedado solo como metáfora si no hubiese sido porque Pablo y su familia usaron sus ahorros familiares para impulsarla y convertirla en un negocio rentable: el café Punta del Cielo.

Como Pablo, cada vez son más los mexicanos que deciden invertir su tiempo, su talento y su dinero para que sus ideas se materialicen en productos y servicios. Como resultado, los emprendedores generan empleo y riqueza, dos factores clave para contribuir al desarrollo del país.

Muchos de estos emprendedores llenaron el miércoles 18 de septiembre el auditorio de un hotel en la capital mexicana donde se celebró el Foro Expansión Emprendedores, una iniciativa del Grupo Expansión (CNNExpansión, Revista Expansión) y el Banco Mundial.

“¿Quién es emprendedor aquí?”, preguntó una moderadora del encuentro. Un océano de manos alzadas inundó la sala.

A continuación, les pidió que usaran un dispositivo electrónico para responder: “¿Cuál es el principal obstáculo para emprender en México?”. La pantalla en el escenario reveló en segundos un diagnóstico contundente: “Acceso al financiamiento”.

Por eso, el propio Secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, tuvo que admitir ante ese mismo auditorio que aún no existe en el país un ambiente que ayude a convertir virtudes como la tenacidad y el talento en proyectos que generen dinero.

“Cuando una sociedad no tiene y no garantiza la competencia, inhibe la innovación, inhibe los emprendedores porque unos cuantos con control de rentas monopólicas son capaces de inhibir el desarrollo de la sociedad”, dijo Guajardo.

A pesar de ser un actor de peso en el escenario internacional y de que comparte con Estados Unidos una de las fronteras más dinámicas del mundo, México aún no logra que su empresa privada sea un factor decisivo en el desarrollo.

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“México está entre las economías más grandes del mundo; y no obstante de muchos años de constante  estabilidad macroeconómica, no ha crecido económicamente por un pobre desempeño de la productividad”, dijo Gloria Grandolini, la directora del Banco Mundial para México y Colombia.

Esta relación entre productividad y crecimiento económico es lo que ha hecho que en los últimos años tanto los gobiernos como los organismos multilaterales presten más atención y apoyo al emprendurismo: es decir, la capacidad de convertir ideas en productos y servicios.

De hecho, el gobierno de México ha haciendo reformas legales para favorecer el espíritu empresarial y hace poco creó el Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) para fomentar la cultura y la productividad de los empresarios.

Estos esfuerzos parecen estar rindiendo frutos, a juzgar por lo que nos dijo Salvador Jiménez, de la empresa Valle Orgánico: “sí hay oportunidades (en México), fíjate en el mercado, trata de diferenciarte siempre”.

Una opinión que parecen compartir los otros emprendedores que estuvieron en el Foro, pues cuando les preguntaron si a pesar de todas las dificultades valía la pena invertir en México, la pantalla mostró que 83% de los presentes usaron sus dispositivos electrónicos para pulsar la opción “Sí”.