Santiago. Los daños provocados por el devastador terremoto que sacudió el sábado a la región central y sur de Chile asestaron un duro golpe a la economía local, la cual apenas estaba comenzando a rebotar desde la desaceleración provocada por la crisis financiera mundial.

La actitud responsable de Chile con las finanzas del Gobierno se traduciría en que el país tiene recursos para apelar para los esfuerzos de reconstrucción.

No sólo tiene cerca de US$11.000 millones reservados para catástrofes, sino que prácticamente no tiene deudas, lo que significa que podría también endeudarse sustancialmente si lo necesita.

En tanto, las tasas de interés posiblemente se mantengan bajas por un tiempo más prolongado para alentar la recuperación.

Los analistas locales dicen que los daños podrían rondar los US$15.000 millones, o cerca del 8% del producto interno bruto, mientras que las aseguradoras extranjeras ubican la cifra más cerca de los US$30.000 millones.

Las autoridades chilenas aún no han calculado cuánto se necesitará para reconstruir el país. "Es demasiado pronto para decir cuánto costarán los daños", dijo el ministro de Finanzas Andrés Velasco a comienzos de esta semana, haciéndose eco de comentarios similares formulados por la presidenta Michelle Bachelet y varios líderes empresarios.

En tanto, el impacto del terremoto demoraría el ritmo con el que el banco central comenzaría a elevar las tasas de interés, las cuales fueron recortadas a un mínimo récord del 0,5% para lidiar con la crisis financiera mundial.

Antes del sismo, el banco central dijo que comenzaría a elevar las tasas de interés en el segundo trimestre del año, debido a que la actividad económica había comenzado a normalizarse, pero los analistas ahora creen que eso probablemente no suceda hasta el cuarto trimestre.

Pero hacia fin de año, las tasas podrían subir hasta el 2%, dijeron analistas. "El banco central priorizará la reconstrucción y las presiones inflacionarias ocuparán un segundo lugar", dijo el economista de BBVA, Carola Moreno.

A comienzos de esta semana, el presidente del banco central José De Gregorio indicó que las tasas tendrían que permanecer bajas para ayudar al país a superar la destrucción que dejaron detrás el terremoto y el tsunami. La política monetaria "seguirá siendo expansiva por un tiempo", dijo el lunes, después de reunirse con el ministro de finanzas.

El banco central y los inversionistas tendrán que esperar hasta que los efectos completos del sismo y el tsunami comiencen a aparecer en las cifras económicas antes de ajustar sus estimaciones.

Las estimaciones oficiales más recientes posicionan a la inflación de fin de año en el 2,5%, pero los analistas dijeron que los esfuerzos de reconstrucción y el aumento del gasto pondría esa cifra más cercana al 4%.

Volver a poner de pie a Chile será una tarea que estará en manos del presidente entrante Sebastián Piñera, quien asumirá el 11 de marzo. Sebastián, uno de los hombres más ricos de Chile y el primer conservador electo en 52 años, posiblemente incremente el gasto fiscal para reconstruir al país, y podría recurrir al endeudamiento.

El presupuesto fiscal para el 2010, el cual el Congreso aprobó el año pasado, limita el endeudamiento a US$6.000 millones, pero Piñera podría pedir al Congreso que eleve ese límite. "Obviamente, esa es una alternativa, y mi opinión personal es que no sería un problema aumentar el límite de deuda si el gobierno lo requiere, pero solo el gobierno puede hacer ese pedido", dijo Julio Dittborn, titular de la comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados, a Dow Jones Newswires.

El ingreso de dólares por la emisión de deuda extranjera, un préstamo multilateral o el fondo de riquezas soberano presionará un fortalecimiento del peso, un efecto colateral que genera reacciones mixtas. Los analistas dicen que un peso más fuerte reducirá parte de las presiones inflacionarias debido a que las importaciones, especialmente los combustibles y los productos para el consumo, serán más baratos.

La senadora Evelyn Matthei, presidenta de la comisión de Finanzas del Senado, no está de acuerdo. "Aumentar el gasto fiscal no es un asunto fácil debido a que corremos el riesgo de ahogar a los exportadores, debido al valor del peso frente al dólar, y a los productores agrícolas, quienes compiten con las importaciones [más baratas]", dijo Matthei a Dow Jones.

Chile es el principal exportador de cobre el mundo, pero también es un exportador líder de salmón de criadero, pulpa de madera, harina de pescado, frutas frescas, vinos y otros productos agrícolas