Estrasburgo, EFE. El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, lanzó un mensaje de optimismo sobre las finanzas europeas pero alertó que "la mayor amenaza para Europa ya no es económica sino política".

En su último discurso del Estado de la Unión de la legislatura europarlamentaria, Barroso llamó "a la responsabilidad política, la estabilidad y la persistencia" entre los Veintiocho.

Barroso advirtió ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) sobre "los peligros de la polarización norte y sur, resultado de la crisis", así como sobre "la desafección y los populismos" que han surgido en territorio comunitario.

Ante las elecciones europeas que se celebrarán en mayo de 2014, el presidente de la CE advirtió de que "muchos querrán nacionalizar los éxitos de Bruselas y europeizar sus propios fracasos".

"(Los gobiernos) dirán que la culpa de la crisis la tuvo Europa, pero el origen de ésta no hay que buscarlo en Bruselas sino en la mala gestión de las cuentas públicas a nivel nacional y los comportamientos irresponsables", explicó.

"Soy consciente de la terrible situación que viven muchas personas, pero hemos hecho todo lo que está en nuestra mano y ahora es el turno de las autoridades nacionales de aplicar las políticas", apuntó.

Barroso quiso lanzar en su discurso un mensaje optimista sobre el futuro de la economía europea a la luz de las últimas cifras económicas.

"Basándonos en las cifras, tenemos razones para ser optimistas", dijo el líder del Ejecutivo comunitario, que apuntó que "no se puede decir que hayamos salido de la crisis, pero la recuperación no está fuera de nuestro alcance".

El presidente del Ejecutivo comunitario destacó que en la última reunión del G20, celebrada a principios de septiembre en San Petersburgo (Rusia), "por primera vez en los últimos años la UE no recibió consejos sobre cómo superar su crisis económica".

"No recibimos ningún consejo sino alabanzas por nuestra determinación. Hay que seguir actuando así y dejar a un lado los intereses nacionales para avanzar a nivel europeo", aseveró.

Barroso hizo un breve repaso de las economías con mayores dificultades y destacó su evolución positiva y sus esfuerzos, entre ellos España.

Entre los retos pendientes, Barroso destacó la unión bancaria, que a su juicio "es el paso más importante para seguir avanzando en la unión económica y monetaria".

Para el líder del Ejecutivo comunitario "es la manera de garantizar que los contribuyentes no vuelven a estar en la primera fila a la hora de pagar los platos rotos de la bancarrota bancaria".

Por otro lado, alertó de que "el crédito no está fluyendo de manera suficiente en la zona euro" y que eso "tiene que cambiar".

"Es necesario devolver la actividad económica porque solo con crecimiento se podrá resolver nuestro problema más sangrante, el desempleo", afirmó.

Críticos con el mensaje optimista de Barroso se mostraron a lo largo del debate los socialdemócratas (S&D), los liberales (ALDE), los Verdes y la Izquierda Unitaria (GUE), que criticaron la receta de austeridad que a su juicio ha seguido Bruselas para salir de la recesión.

"La austeridad ha aumentado la brecha entre ricos y pobres, entre norte y sur, y está aumentando el racismo y la xenofobia", señaló el presidente del S&D, Hannes Swoboda, que lamentó el acoso que ha sufrido la ministra italiana Cécile Kyenge.

Barroso quiso dedicar una pequeña parte de su intervención a la situación en Siria y afirmó que solo un acuerdo político permitirá una paz duradera en Siria, al tiempo que apeló a Estados Unidos y a la comunidad internacional para conseguir el fin del conflicto.

"En Europa pensamos que, en última instancia, únicamente es posible una solución política para conseguir una paz duradera, que es lo que merece el pueblo sirio", indicó Barroso.