Con el paquete de medidas anunciado a principios de junio las autoridades buscaban desalentar el ingreso de capitales especulativos de corto plazo al mercado doméstico de deuda soberana, que presionaban a la baja la cotización del dólar.

Con los números de junio a la vista, el Banco Central (BCU) considera que se cumplió el objetivo de contener las presiones externas sobre el mercado cambiario. “A partir de junio la tenencia de no residentes se estabiliza, siendo un claro indicio que la medida adoptada por el Comité de Coordinación Macroeconómica –de obligar a los no residentes a depositar el equivalente a 50% de sus posiciones en títulos del Gobierno Central, entre otras– resultó exitosa”, señala el Informe de Política Monetaria del BCU correspondiente al segundo trimestre del año, difundido por las autoridades.

Luego de 15 meses de fuerte incremento, la participación de no residentes en el circulante de títulos públicos se mantuvo prácticamente estable en el entorno de 24%. De todas formas, los niveles siguen siendo elevados.

En febrero de 2012 –antes que las principales calificadoras de riesgo le dieran a Uruguay el grado inversor–, se ubicaban en 4%. La nueva regulación –que fue anunciada el 6 de junio y recién hoy entra vigencia– obliga a los inversores con posiciones en títulos emitidos por el Gobierno Central a realizar un encaje sobre el excedente a los saldos que mantenían al 7 de junio, según el texto que reglamenta la medida aprobado por el BCU el día después del anuncio.La medida de obligar a los agentes externos a congelar depósitos por sus colocaciones locales se vio acompañada por un cambio en los instrumentos monetarios y una ampliación del rango meta, de 4-6% a 3-7%.

En el caso de los títulos emitidos por la autoridad monetaria, la historia es otra. De hecho, estos instrumentos ya tenían un importante requerimiento de encaje, que a partir de hoy aumenta de 40% a 50%. La pausa en el incremento de la participación de los extranjeros en el circulante de títulos del BCU se dio en setiembre del año pasado, cuando se aplicó el requerimiento de inmovilización de depósitos por primera vez a los no residentes.Desde entonces, la tenencia de Letras de Regulación Monetaria por parte de no residentes se mantuvo estancada en el equivalente a 2% del Producto Interno Bruto (PIB).

En ese sentido, hay que tener en cuenta que la medida de fondos inmovilizados se aplica sobre el incremento de sus posiciones respecto a las mantenidas al momento de anunciarse cada medida.El informe del BCU también evalúa el efecto de estas medidas sobre los mercados de divisas y de tasas de interés. Respecto al tipo de cambio, sostiene que “también acusó recibo del anuncio de estas medidas, lo cual coincidió con una depreciación en las monedas regionales causada por cierta reversión en los flujos de capitales ante la posibilidad del retiro anticipado de los estímulos de la Fed”. A partir de fines de mayo el dólar se disparó en la plaza local a raíz de las medidas, pero el efecto sobre la competitividad en precios de esa suba fue atenuado por una depreciación en la moneda de los principales socios comerciales del país. Desde el cierre de mayo y hasta ayer el dólar se valorizó 6,3% en el mercado doméstico a $21,43.

En cuanto a las tasas, el Central sostiene que “en el nuevo marco vigente a partir del mes de julio es esperable observar un comportamiento más volátil de las tasas de interés en los diversos segmentos del mercado”.Según la curva de rendimientos para los títulos públicos en moneda local elaborada por la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa), los rendimientos a un año pasaron de 9,68% a comienzos de junio, a un mínimo de 8,48% a mediados de julio, para terminar el mes en 9,44%, un nivel similar a los anteriores a las medidas aplicadas por el BCU. Sin embargo, los plazos de menos de un año, se mantienen más de un punto porcentual más abajo que en junio.