Uruguay deberá resolver los problemas derivados de una inflación que está lejos del objetivo oficial y del deterioro fiscal reciente antes de que “los vientos favorables” que acunaron el crecimiento de la región comiencen a amainar. Además, deberá invertir en mejorar la calidad de la educación pública si quiere evitar problemas políticos en el futuro. Esos fueron algunos de las recomendaciones que dejó a su paso por Uruguay Vittorio Corbo, ex presidente del Banco Central de Chile, PhD en Economía y experto en economía internacional.

-Usted ve que los vientos están dejando de ser favorables para la región, ¿cómo será ese impacto y cuándo se sentirá?

-Lo va a notar la región en costos de endeudamiento más altos, tanto para gobiernos como para empresas, con lo cual proyectos que se veían rentables, se ven menos rentables.
En el último tiempo ha habido una apreciación importante en el dólar en los mercados internacionales, esto está llevando también a una caída en los precios de los commodities en el margen, siguen siendo muy favorables comparados al promedio que tuvimos entre 1990 y 2006, pero no son tan favorables como los que tuvimos del 2010 al 2012.

Pero lo que me preocupa a mi es un escenario que no es el central. Hay un escenario que no es tan probable pero hay que estar conciente, de que China está haciendo una transformación brutal, parecida a la transformación que está haciendo Europa.

Una parte importante del crecimiento en China en los últimos años venía de invertir mucho para generar capacidad productiva para exportar a los países desarrollados. Dado que Europa va a tener cuatro o cinco años duros todavía por delante, no hay mercado, entonces China está en una transformación radical que es tratar de reemplazar las exportaciones y la inversión para la industria de exportación por el consumo interno. Eso no es fácil.

-¿Cuál va a ser el período ventana para el retiro de estímulos en Estados Unidos?

-Yo creo que lo más probable es de acá al comienzo del próximo año. Creo que se van a empezar a retirar en octubre, noviembre. En en vez de empezar a recomprar US$80.000 millones en bonos al mes, va a empezar con US$60.000, después US$40.000, y después va a dejar de comprar bonos porque ya no requiere el paciente ese estímulo. La subida de tasa la veo mucho después, pero con ese retiro de estímulo suben los bonos largos, o sea que el mercado la hace subir antes.

-Y ahí se verá una apreciación del dólar que afectará a la región.

Claro, y eso va a pegar en los commodities. Y contra eso hay que protegerse. Y que nos pille con una situación fiscal más ordenada, con una inflación más cercana a la estabilidad de precios.

-¿Qué se puede esperar del flujo de capitales que llega a la región?

En el caso chileno, del primero de enero hasta fin de mayo según la estadística del Banco Central han salido US$11.000 millones. Y nada ha cambiado en Chile, lo que cambió fue la situación afuera. Hemos visto también una salida importante de capitales en Brasil, que ha llevado a depreciar la moneda. Las autoridades brasileñas eliminaron un impuesto al ingreso de capitales. No ha sido así en Uruguay, de hecho ayer (por el jueves) restringió más el ingreso de capitales porque habían seguido entrando y el diferencial de tasa lo hacía más atractivo.

-¿Era el momento para tomar una medida así?

-Eso depende de cada país. Las autoridades uruguayas mirando las estadísticas de Uruguay se dieron cuenta que una parte importante del stock de bonos del Banco Central y crecientemente los bonos de la Tesorería, estaban en manos de extranjeros. Entonces se dieron cuenta que aquí hay un problema.

-¿Cómo ve a Uruguay frente al cambio de los vientos?

-De Uruguay me preocupa un poco que la situación fiscal se ha deteriorado, me preocupa también que la inflación esté bastante por encima del centro del rango meta que tiene el Banco Central. Lo que hizo el Banco Central de forma muy correcta fue mantener el centro del rango meta, amplió la banda, pero mantuvo el centro. Para que sean creíbles, la inflación tiene que estar en promedio entorno al centro. Yo creo que Uruguay requiere que la sociedad haga un esfuerzo, no solamente el pobre Banco Central, sino también la sociedad para que el precio de los salarios, especialmente, se alineen con la meta de inflación en el centro del rango meta, más los aumentos de productividad.

-¿La flexibilización del rango no puede interpretarse como un menor compromiso con la inflación?

-Es un riesgo, por eso el Banco Central tiene que hacer un esfuerzo grande y la sociedad tiene que cooperar con el Banco Central para recuperar ese activo que es muy importante sobre todo cuando vienen vientos complicados de afuera.

La sociedad tiene que ser más cuidadosa en los acuerdos entre empresarios, trabajadores; los aumentos salariales tienen que estar basados en el centro del rango meta más el aumento de productividad.

-No es tarea sencilla.

-No es tarea sencilla, por eso digo que no es tarea solo para el Banco Central. La sociedad tiene que irse moviendo a un convencimiento político, de las autoridades del gobierno, no solamente del Banco Central, sino del gobierno como un todo. Los sindicatos y también los empresarios. Me preocupa la situación fiscal, que se ha deteriorado.

-¿La corrección fiscal debería darse con un recorte de gasto?

-Ahí cada autoridad tiene que crear un espacio para hacer el ajuste, de manera de reducir el déficit. En algunos países hay más espacio para recortar gasto, en otros mejorar especialmente la administración del sistema tributario, eliminar algunas exenciones.

-¿Entiende que se aprovechó la bonanza?

-Me preocupa que muchos países no aprovecharon los buenos años para hacer una inversión importante en mejorar la calidad de la educación. En el mundo que viene en los próximos 20 a 30 años, hay un premio muy grande a la gente que tiene capital humano, por el avance tecnológico. Habrá demanda de capital humano, oferta muy poca, eso hará subir tremendamente su precio, con lo cual se deteriora la distribución del ingreso. Eso crea problemas políticos muy importantes especialmente en una sociedad que da un premio muy grande a la igualdad como es el caso de Uruguay. Me preocupa que en este país hay un retroceso en la calidad de la educación pública, que era la envidia de América Latina. Ahora esa gran ventaja se ha perdido y no se ha aprovechado esta bonanza para hacer un esfuerzo para mejorar la calidad de la educación.

-¿Estamos frente a un freno regional o se puede revertir?

-Brasil para que crezca más de 3% o 3,5% va a ser muy difícil. Es un país que invierte muy poco, invierte menos del 20% del PIB. Ya está cerca del pleno empleo tiene una tasa de desempleo muy baja, que es lo mismo que ha pasado en Uruguay. Entonces el crecimiento de aquí para adelante requiere que se hagan las cosas mejor. Y para hacer las cosas mejor hay que desregular, igual que en Uruguay desregular mucho más el mercado laboral. Uruguay a lo mejor puede crecer entre 3,5% y 4%, con el marco de política que tienen y ahora que se acabó prácticamente el desempleo.

-¿Y de argentina que se pueden esperar?

-Argentina es complejo. Los grados de libertad al gobierno se le han ido acabando. Hasta ahora ha tenido la suerte de que los términos de intercambio han sido bueno, sobre todo en la soja, pero si eso tiene cualquier corrección hacia delante se le va a complicar.

-¿Hay riesgo de colapso inminente?

-No creo que inminente, va a tener que trabajar duro para crecer al 2%. Pero hay riesgo de colapso como dices tu.