Nueva York. Wall Street logró borrar este viernes sus pérdidas en la recta final de la sesión y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, subió un marginal 0,02% un día en que no se conocieron resultados de relevancia en EEUU.

Ese índice, que había llegado a caer más de 150 puntos durante la jornada, finalmente sumó 3,22 puntos para colocarse en las 15.558,83 unidades, al tiempo que el selectivo S&P 500 ganó otro leve 0,08% (1,4 puntos) hasta las 1.691,65 unidades y el índice compuesto del mercado Nasdaq el 0,22% (7,97 puntos) hasta las 3.613,16.

El parqué neoyorquino logró cambiar de rumbo en las últimas horas de las cotizaciones, puede que animado por el aumento de la confianza de los consumidores de EE.UU. hasta su nivel más alto en seis años.

Sin resultados de relevancia, los inversores se fijaban en los presentados tras el cierre del jueves, como los de la tienda por internet Amazon (2,84%) que en el primer semestre del año ganó un 45% menos en términos interanuales, pero sus ingresos se incrementaron 22%.

Mejor le fue a la cadena de cafeterías Starbucks (7,61%), que anunció la víspera que ganó US$1.240 millones en los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal, 21% más interanual.

Por lo contrario, el desarrollador de videojuegos Zynga se desplomó el 14% tras decepcionar con sus resultados y anunciar que finalmente no lanzará en EE.UU. juegos de apuestas con dinero real.

La mitad de los componentes del Dow Jones quedaron al alza, liderados por la aseguradora Travelers (0,91%) y las tecnológicas Intel (0,87%) y Microsoft (0,73%). El lado contrario de la tabla lo encabezaron la aeronáutica Boeing (-1,03%) y la tecnológica HP (-0,95%).

Fuera de ese índice Activision Blizzard se disparó el 15% después de que el grupo francés de comunicación y entretenimiento Vivendi cediera el 85% de sus acciones en esa firma de videojuegos por US$8.200 millones.

En otros mercados, el petróleo de Texas bajó a US$104,7 por barril, el oro descendió a US$1.321,5 la onza, el dólar ganaba terreno frente al euro (que se cambiaba por US$1,3276), y la rentabilidad de la deuda estadounidense a diez años retrocedía al 2,569%.