A la medianoche de este lunes, termina el año fiscal y se agotan los fondos para las actividades no esenciales del gobierno, y republicanos y demócratas en el Congreso están lejos de llegar a un acuerdo para evitar el primer cierre federal en más de 17 años.

En Washington, demócratas y republicanos se cruzaron fuertemente sobre el presupuesto del ejercicio 2014, que comienza mañana con el cambio de mes, en un intento por evitar el cierre de servicios públicos. En caso de que ocurra esto, reduciría en 1,4% el PIB del cuarto trimestre.

Por su parte, la Fed se enfrenta a enormes desafíos para llevar a buen puerto la transición desde la era del programa de estímulos (QE) y la compra de 1 billón de dólares en deuda este año a una política monetaria "normal", con una tasa más neutral. Pero, mientras siga funcionando a toda máquina el programa de compra de activos de la autoridad monetaria, inversores y gestores de fondos sentirán la necesidad seguir posicionados en el mercado, lo que sugiere que aún quedaría espacio para mayores alzas.

Como es poco probable que a los mercados les dé por pensar que los QE son indefinidos, sobre todo con la tasa de desempleo en constante disminución, persistirá la firmeza de los rendimientos de los bonos y el encarecimiento de las hipotecas, algo que terminará repercutiendo en el enfriamiento del mercado inmobiliario.

Esta semana el eje de la agenda macroeconómica es el mercado laboral, desde la tasa de desempleo que publicará el Departamento de Trabajo el viernes, anticipada en el 7,3% en septiembre luego de la creación de 180.000 empleos, al informe del sector privado de la firma ADP, que de acuerdo con las estimaciones sumará 175.000 nuevos trabajos.

Por orden de importancia, otro informe clave es el ISM manufacturero previsto en 55% en septiembre, siete décimas menos que un mes antes, con lo que dejará atrás el máximo de dos años alcanzado en julio. También en el sector fabril se contará con el PMI de Chicago anticipado en 54 puntos en septiembre, y los pedidos a fábrica, que en agosto podrían remontar un 0,3% después de anotarse su mayor declive en cuatro meses en julio (-2,4%), como reflejo de la débil demanda global.

Asimismo, el Instituto de Gerencia y Abastecimiento difundirá su índice del sector servicios, que creció a su ritmo más veloz en casi 8 años en agosto en 58,6%. En septiembre se calcula que el ISM de Servicios llegue a 56,9%, indicando una expansión de la actividad en el sector.

Atención en el sector inmobiliario al gasto en construcción, que con un aumento estimado en 0,6% en agosto mantendría la tasa anualizada en más de 900.000 millones de dólares, la más alta en cuatro años.

Pero, más que a las cifras, Wall Street estará atento a palabras de Ben Bernanke, ya que el presidente de la Fed podría revelar (o callar) en su ponencia del miércoles en la Conferencia de Análisis Bancario auspiciada por el Banco de la Fed de St. Louis.