El mercado de Estados Unidos está a la espera de lo que suceda con el informe de desempleo que se publicará este viernes, por otro lado, las medidas que tomará la FED es otra preocupación de los inversores.

Septiembre es un mes complicado, ya que de acuerdo con los datos del Stock Trader's Almanac, el último mes del verano boreal es el peor del año para los índices: la variación promedio del S&P 500 en septiembre desde 1950 es 0,6%.

A esto se añade que el mercado alcista, con 53 meses a sus espaldas, está rozando el fin de ciclo, que según la firma Birinyi & Associates, ya debería haber concluido considerando que la media del mercado alcistas desde 1962 son 48 meses de duración.

Por si esto fuera poco, a la incertidumbre que genera el fin de los estímulos de la Reserva Federal, el nombramiento de un nuevo presidente para la institución, y que el congreso en octubre deberá elevar el límite establecido de endeudamiento para que el gobierno de Barack Obama pueda pagar sus cuentas a tiempo, se suma la posible invasión de los EE.UU. a Siria.

Mientras que en Europa, la canciller alemana Angela Merkel se enfrenta a unas elecciones en septiembre. En este contexto es razonable pensar que Wall Street no se moverá a velocidad de crucero en lo que resta de año.

En cuanto al mercado laboral que habíamos mencionado al inicio de esta columna, el consenso espera que la tasa de desempleo se mantenga en el 7,4% en agosto, pese a haberse creado 175.000 puestos de trabajo, 13.000 más que el mes anterior. Más aún, cuando en el sector privado, de acuerdo con el sondeo elaborado por la firma ADP que se conocerá un día antes (jueves), podrían haberse incluido 190.000 empleos en el sector privado.

Además de conocer el número de empleados también es importante medir su rendimiento, y será posible gracias al dato de productividad del segundo trimestre, que aumentará un 1,4% respecto del 0,9% del primer trimestre, según señalan los expertos, además de abaratarse los costos laborales por unidad para los empleadores, desde el 1,4% al 1%.

También habrá que revisar el desempeño económico del último mes y medio a través del Libro Beige, informe regional y sectorial elaborado por la Fed.

En el sector fabril se contará con el ISM de manufacturas, cuya expansión podría templarse en agosto con una lectura de 54% frente al 55,4% de julio, y los pedidos a fábrica con una contracción de -3,5% anticipada en julio.

Nada más ilustrativo que las ventas de vehículos para determinar el grado de confianza y bonanza económica, que en agosto sería positiva si se confirma la venta de los 15,8 millones de coches que prevé el mercado, 100.000 más que el mes anterior.

Por último, en el sector inmobiliario contaremos con el gasto en construcción, con un aumento estimado de 0,4%. Y en cuanto a comercio exterior se espera el informe de la balanza comercial, cuyo déficit aumentará más de US$4.000 millones a US$38.500 millones en julio.