La competencia sana es positiva en el ámbito laboral y lleva a una mejor productividad, pero en ocasiones no siempre sucede esto y podría caerse en la red de los celos.

Cuando alguien es ascendido, se asigna un nuevo puesto, aparece un recién llegado o líderes que elogian más a una persona que al resto son situaciones que despiertan celos y de no tener cuidado podrían afectar el clima laboral con chismes y acciones poco éticas.

Byron Estuardo Bran, docente, capacitador y consultor en desarrollo humano comparte que es importante definir los celos como un comportamiento natural en los humanos y se convierten en negativos cuando llegan a ser una patología.

El profesional describe que los celos son un sentimiento en que se identifica que se puede perder algo, lo cual genera inseguridad y molestia. Gestionarlos depende del grado de madurez de cada persona.

Bran agrega que se reconoce que las cosas han salido de control cuando en el grupo se presentan situaciones de intriga, mentiras, ira o que se demerita el trabajo de alguien más y en esos niveles es importante tomar acciones inmediatas.

Así nacen los celos

La psicóloga Ingrid Asturias, en su libro Click de psicología fácil, describe que los celos son un sentimiento devastador y se originan con el miedo que sentimos ante la sola posibilidad de perder la seguridad que alguien o algo nos brinda.

“Así los primeros celos que podemos sentir surgen al descubrir que nuestra más cercana fuente de intimidad, (la cual generalmente es nuestra madre), también es la fuente de intimidad de alguien más”, explica Asturias.

Cualquier persona, ante la posibilidad de perder una relación de intimidad, entre padres e hijos, consortes o amigos, puede sentir celos…sin embargo mientras el miedo nos domine, nuestro mundo interno dependerá de personas, hechos y cosas de nuestro mundo externo.  En el período de dependencia, la aprobación de nosotros mismos dependerá de la aprobación de los demás.

Parte del proceso para vencer los celos está en lograr la independencia emocional, al asumir la responsabilidad de lo que sentimos.

La independencia emocional en sí, no tiene que ver con romper nuestra relación con las personas sino con aprender a vivir con ellas, sin que sus vidas nos afecten.

En general si la persona siente que se le dificulta manejar esta emoción podría buscar apoyo y orientación de un experto.

Fuera de control

Cuando una situación de celos llega a afectar el clima laboral es importante crear estrategias que inviten a que el grupo regrese a su armonía.

El jefe inmediato necesita poner en marcha estrategias que van desde hablar con claridad los proyectos, motivar momentos de compartir en el grupo y también crear los ambientes para que el grupo o los involucrados se expresen para buscar soluciones. Además de buscar ser equilibrado en el momento de expresar felicitaciones y elogios por igual en el grupo.

La finalidad es que en el diálogo se gestionen sentimientos de enojo y la conversación lleve a acuerdos, así como a reconocer si alguien se ha equivocado.

Daniel Colombo, coach de vida y escritor, expresa además que es ideal que en los grupos de trabajo siempre se tengan estrategias de inclusión, en la que se encuentren todos involucrados y ayude al grupo a conocerse un poco mejor en otros aspectos de su vida como pasatiempos, películas o gustos por alguna afición.  Espacios que ayuden a la integración.

Para la persona que está siendo atacada también es importante que evalúe la situación y hablar con los jefes  y colegas para evitar que ciertas cuestiones se vean como favoritismos a través de una comunicación clara.

En casos extremos y donde no se tiene apoyo frente al acoso laboral ocasionado por los celos podría tomar la decisión de cambiar de unidad o incluso de trabajo.

Ejercicios en la vida personal

“Los celos son comparación.  Y nos han enseñado a comparar, nos han condicionado a comparar, siempre comparar…alguien tiene una casa mejor, un cuerpo más bonito, más dinero, una personalidad más carismática…si dejas de comparar los celos se desvanecen”, explicó Osho, el líder de un movimiento espiritual de origen indio y quien promovió la meditación como parte importante de la vida diaria para manejar emociones.

Osho también comparó los celos con hacerse daño a sí mismo y propone algunos ejercicios personales para los momentos de tensión.

El primero es que cualquier cosa que se haga con amor ayuda a que la energía fluya y salga de ese círculo. Incluso poner una piedra en la mano y sentir profundo amor e interés por ella, agradecer por su existencia hará que el interior cambie…este ejercicio puede hacerlo con cualquier objeto. Cierre los ojos un momento y visualice este objeto, amándolo profundamente.

Podría no necesitar un objeto. Con la simple idea de que ama a alguien, la energía empieza a fluir.

“El amor es calidez y la frialdad no puede tener lugar si hay calor…cuando no hay amor, todo está frío….”, dice.

Otro ejercicio que explicó el líder es sentarse en una habitación a solas y concentrarse en los celos. Observarlos, mirarlos y dejar que se enciendan tanto como sea posible, sin pensar en opiniones si es bueno o malo.  Contemplarlos profundamente de manera de convertirse en testigo de ellos y así empezar a enfrentarlos.

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