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En busca de la sostenibilidad empresarial: ¿qué están haciendo las empresas para tener una buena gobernanza?

A medida que más empresas cotizan en bolsa y aumentan las regulaciones y normativas, urge avanzar en temas no financieros, donde la independencia y la diversidad se vuelven cruciales en el gobierno corporativo.
Lunes, 12/04/2021 Daniela Arce

Cuando la organización aeroportuaria española AENA decidió someter a voto de la junta de accionistas su plan ambiental, denominado Plan de Acción Climática, sentó un precedente en cuanto a la dirección que deberían seguir las organizaciones que buscan integrar la sostenibilidad en su estrategia de negocios.

Si bien cuando se habla de sostenibilidad, la atención suele centrarse en temas medioambientales, con el paso de los años las empresas han avanzado en una serie de temas no financieros en busca de transparencia y mejor reputación. Sin importar el tamaño o su actividad, en las organizaciones hay mayor conciencia del peso que tienen las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza, conocidos como factores ESG (por sus siglas en inglés).

Hace varios años que algunas empresas dieron el salto a una mejor gobernanza, lo que es clave para la gestión, cultura y perfil de riesgo a nivel empresarial. Además, esto les permite ser más eficaces, responsables, respetuosos y transparentes.

Escándalos como el de Enron Corporation y la crisis financiera de 2008 pusieron en tela de juicio el rendimiento de las compañías e impulsó que cumplieran de forma estricta con temas regulatorios y normativos.

“Se avanzó  en temas como mapas de riesgos, elementos de control, sistemas de remuneración. Se comenzó a someter a voto de la junta de accionistas la política retributiva”, indica Mario Lara, director del Centro de Gobierno Corporativo de Esade Business School.

Pero no siempre fue así: hasta hace unos años el antiguo modelo empresarial se centraba en la generación de resultados económicos. “Esto, implícitamente, consideraba como meta última y principal generar ganancias para los accionistas o socios que invirtieron su capital en la empresa. El modelo empresarial actual considera, por supuesto, la importancia de retribuir a los accionistas adecuadamente por su inversión, lo que también incluye a una serie de grupos de interés claves”, señala Elsa Del Castillo, profesora de las escuela de negocios peruana Pacífico Business School.

Uno de los aspectos que ha motivado este nuevo foco ha sido que las empresas construyen una reputación en base a su actuación en el mercado. En el estudio Global Institutional Investor Survey, de EY, el 91% de los encuestados afirmó que al momento de decidir dónde invertir, ha sido relevante la información no financiera de las empresas.

La encuesta revela también que “muchos inversores creen que las compañías que no informan adecuadamente sobre los riesgos ESG podrían afectar a sus modelos de negocio. Así lo cree el 42% de los inversores consultados por los riesgos de gobernanza, el 41% en el caso de los riesgos sociales y el 34% si se les hace referencia a los riesgos medioambientales”

En busca de mayor confianza

Un buen gobierno corporativo busca asegurar el buen comportamiento empresarial en su vínculo con cada uno de los distintos grupos con los que interactúa. “Al analizar su desempeño e impacto en esas interacciones, comunica sus avances en esta materia y cuida dichas relaciones, construye relaciones de confianza que hacen que la demanda se fortalezca y las oportunidades para crecer sean mayores”, indica Del Castillo.

Además, una buena gobernanza mejora la confianza del mercado, de los accionistas, del regulador y del resto de las partes interesadas. Fadua Gajardo, gerente de Gobierno Corporativo de EY y directora ejecutiva del Instituto de Directores de Chile (IdDC), dice que “permite mitigar los riesgos y ser más transparentes, lo que les ayuda a tener mayor acceso a financiamiento, aumentando su valoración en el mercado. Las empresas fortalecen su proceso de toma de decisiones, su performance y su perfil de riesgo; y alinean los intereses de los accionistas y la administración”.

En América Latina, por ejemplo, también ha calado hondo la tendencia por exigir mayor compromiso a las empresas, y son las compañías que cotizan en la bolsa de valores las que suelen revisar en detalle estos temas.

“En los mercados donde la oferta pública de títulos valores es limitada, el gobierno corporativo ha avanzado menos. También sucede que en sociedades más desarrolladas, la ciudadanía conoce mejor sus derechos y deberes y es más activa en la defensa de los mismos, lo que lleva a las empresas a promover prácticas de buena gobernanza para responder a esas expectativas. El mercado y la presión que ejerza sobre el buen comportamiento de las empresas es un mecanismo muy efectivo para impulsar el buen gobierno corporativo”, agrega Del Castillo.

La exigencia que comenta Del Castillo, es relevante porque las personas son cada vez más conscientes de lo que hacen las empresas y evalúan si sus valores coinciden con los de estas, optando por trabajar en aquellas que sean responsables. Similar es lo que ocurre con los clientes, quienes también prefieren comprarles a compañías que generan un impacto social positivo.

Buenas prácticas

Para desarrollar las relaciones de confianza que construyen un buen gobierno corporativo, hay algunos factores claves. Para Gajardo, este debe basarse en cinco pilares: estrategia de negocios, ambiente de control, acceso a la información, trato igualitario a los accionistas y gestión de la sostenibilidad.

Uno de los aspectos que puede ayudar bastante a una mejor gobernanza es la diversidad y un alto grado de independencia en los consejos de administración. En Japón están exigiendo a las empresas que cotizan en bolsa asignar al menos una tercera parte de sus puestos en la junta a directivos independientes, con la intención de dejar en el pasado un modelo de gobernanza obsoleto para orientarse hacia los accionistas.

Para Mario Lara, de Esade, “se requiere que al menos la mitad de los consejeros y directores sean consejeros externos e independientes. El rol del presidente del consejo debe estar separado del rol del primer ejecutivo de la compañía, porque el consejo tiene que ser un órgano de supervisión del management”.

Grupo Bimbo, por ejemplo, declara en su sitio web que “el consejo de administración debe estar integrado por un mínimo de cinco y un máximo de 21 consejeros propietarios, de los cuales al menos el 25% deben ser independientes”.

Y en el caso de Mercado Libre, donde el gobierno corporativo está estructurado por un directorio y un equipo ejecutivo, manifiestan en su reporte que el directorio, que actúa con autonomía del equipo ejecutivo, está conformado por ocho miembros, seis de los cuales son independientes.

“Sus integrantes son propuestos por el comité de nominaciones, y, gobierno corporativo, y luego aprobados por la asamblea de accionistas”, exponen.

Asimismo, asegurar la diversidad en los consejos es igual de relevante, y la decisión de una mayor inclusión debe tomarse de manera estratégica y no solo para mejorar la imagen. Lara señala que “en muchas ocasiones los consejos toman decisiones que son muy complejas y la diversidad aporta una capacidad para visualizar holísticamente una problemática sobre la que hay que tomar decisiones”.

En el reporte “Cómo el COVID está cambiando el perfil y la agenda de la empresa, de los CEO, del director de Personas y de los Consejos” Parangon Partners llegó a la conclusión de que entre las mejores maneras para ganar diversidad en el consejo se requiere que haya personas con capacidades diferentes (51%), provengan de otras nacionalidades o tengan experiencia internacional (45%), haya variedad de género (42%) o posean algunas de las habilidades blandas necesarias en el nuevo contexto (40%).

Todo esto está permitiendo que los consejos se renueven e incorporen personas con competencias y capacidades diferentes, aportando aspectos positivos en los órganos de administración.

¿Efecto COVID?

Entre las consecuencias de la pandemia, los expertos apuntan a que los temas relacionados con ESG, que ya venían acaparando la atención en los consejos, lograron mayor notoriedad. Lara refiere que para las empresas es muy importante la salud de los trabajadores y que se mantengan comprometidos.

“Llevamos un año durísimo y los trabajadores en varios sectores muestran cansancio. Los consejos de administración quieren aprender cómo el management de las organizaciones está dando respuestas a estos aspectos, lo que años atrás era muy difícil que sucediera”, indica el académico de Esade.

A su vez, el estudio de Parangon Partners revela que si bien no se registran grandes cambios en la estructura de los consejos, la crisis provocada por la COVID cambiará el foco. De ahora en adelante se prestará mayor atención a los asuntos estratégicos con incidencia en la viabilidad, reputación o sostenibilidad futura de la empresa. La encuesta también da luces de la actual función de varios consejos: se buscará ayudar a que las compañías sobrevivan durante esta crisis y que se desarrollen a largo plazo. Y esto es fundamental de acá en adelante, especialmente cuando las empresas necesitan reconstruir la confianza con la sociedad y ser vistas como parte de la solución a los principales desafíos que enfrenta el planeta y la sociedad.

Según Parangon Partners, en la nueva normalidad los consejos adaptarán la agenda y cambiarán las prioridades y las decisiones. Entre los temas que obtendrán notoriedad figuran la sostenibilidad de la viabilidad del negocio, financiera, comercial y operacional (79%) y la gestión del cambio e innovación (51%).

Así, es probable que varias empresas en la región hagan  mejoras en su gobierno corporativo en busca de ser más eficaces, responsables, respetuosos y transparente