Que Lenin Moreno fuese electo presidente de Ecuador en 2017 no fue sorpresa, pues, después de todo era el candidato de Rafael Correa, que gozaba de respaldo popular. Lo sorpresivo fue cambio de giro que de inmediato tomó el gobierno de Moreno, distanciándose de su antecesor al enfocarse, sin ideologismos, en la difícil situación económica ecuatoriana.

Así, en AméricaEconomía estimamos que el desafío que enfrenta el nuevo ministro de Economía y Finanzas de Ecuador, Carlos de la Torre, consiste en cómo retomar el crecimiento a partir de la reintegración del sector privado a la economía y que está contenido actualmente por obstáculos fiscales. Esto, sosteniendo, además, el bienestar social y, por lo tanto, evitando la conflictividad social.

Desde el cambio de mando en mayo de 2017, las políticas del nuevo gobierno fueron respuestas al manejo irresponsable de la economía del predecesor, el que dejó un déficit fiscal de 6,8% en 2016 y un crecimiento de -1,5% según el FMI. Además de una profunda desconfianza del sector privado, el que fue correteado de las políticas productivas del gobierno de Correa, y que abandonó la inversión privada, la que, estuvo estancada por nueve años en una desaceleración de -0,1%, según la CEPAL.

De la Torre lideró la apertura del diálogo con la oposición y los empresarios, comprometiéndose, a través de auditorías, a frenar la corrupción que hace muy difícil las alianzas público-privadas. El consenso que hay detrás es que “el sector privado debe hacerse cargo de la economía nacional”, según De la Torre, especialmente del sector rural y las pymes, donde se concentra el 80% del empleo. Así, el ministro impulsará el fomento al emprendimiento y la agricultura a través de una reforma tributaria consistente en un paquete económico que disminuye y hasta elimina el Impuesto a la Renta (IR) a las pymes durante los primeros años de su creación para facilitar su ingreso en el mercado. Además, la ley elimina el impuesto de las tierras rurales, fijó aranceles para proteger a la industria ante el contrabando y defraudación fiscal y facilita la incorporación de empresas extranjeras al país. El incentivo de la repatriación de capitales fue otra medida incorporada para renovar el impulso privado en la economía.

Todas las anteriores son medidas importantes, pero que están aún por probarse como capaces de recuperar el crecimiento más allá de la renta petrolera. Ecuador tiene una deuda pública equivalente al 40% del PIB, la que puede empezar a pagarse si se retoma el crecimiento económico, el que estará en torno a 1,7% para 2017, y si es que hay mayor recaudación fiscal, la que se estima debería incrementarse en US $ 1.600 millones anuales. Respecto de este último punto, la medida más concreta implementada es el aumento de la IR de 22% a 25% para empresas que facturan más de US $ 300 mil. En suma, si es que no lo consigue, lo que estará en riesgo son los ambiciosos planes sociales, en especial en cuanto a salud y educación, del presidente Moreno, razón por la cual fue electo en 2017 y que suponen para 2018 un incremento presupuestal de 16,4%, hasta los US$ 10.182 millones.

¿Logrará no defraudar a los ecuatorianos, con un poder adquisitivo menor por efectos de la dolarización? Por ahora Moreno, el jefe de De la Torre, goza de un 77% de respaldo ciudadano, y ha honrado la filosofía de Deng Xiao Ping, la que manda que no importa el color del gato, sino que coma ratones.