Su encumbramiento sorprendió a muchos en República Dominicana, pues Donald Guerrero era un empresario relativamente desconocido hasta antes de la campaña presidencial de Danilo Medina en 2016, cuando fue reelecto. Guerrero fue su principal experto económico y desde entonces la principal figura del sector en este gobierno centroizquierdista.

Y, a pesar de que la tarea puede sonar relativamente fácil para un país que va a un ritmo promedio de crecimiento de 5,7% desde 2012, y que fue número uno de la región en 2016, marcando su peak de crecimiento en 6,6%, según el Banco Mundial, lo cierto es que la República Dominicana enfrenta serios desafíos producto, precisamente de su éxito.

De tal modo, para AméricaEconomía, los desafíos del país son: robustecer la institucionalidad fiscal a través de reformas a los organismos reguladores para aumentar la recaudación y su eficiencia. Y, con el nuevo financiamiento, mejorar y aumentar la infraestructura del país, redistribuir equitativamente los ingresos y reducir la pobreza.

Buena parte de los argumentos que llevaron a Medina al triunfo dicen relación con los sorprendentes logros sociales de su primera gestión, en la cual disminuyó la pobreza en un 20,8% entre 2012 y 2015, bajó el analfabetismo de 14% a 7,5% entre 2014 y 2016, e incrementó los salarios generales en 60% entre 2013 y 2017, todos datos del Banco Mundial.

En año y medio de gestión, Guerrero ha caminado en la misma dirección y lo ha hecho en estricto cumplimiento del presupuesto y la recaudación fiscales. Su estrategia fue la mejora de la gestión de la cobranza y fiscalización de las entidades regulatorias, como la Dirección General de Impuestos Internos y la Dirección General de Aduanas, las que crecieron en recaudación en 10,8% y 13,7% respectivamente, comparando los primeros nueve meses de 2017 y de 2016.

También el país recuperó la confianza ante acreedores internacionales, quienes cumplieron con las expectativas de demanda de los bonos emitidos por el país, permitiendo el ingreso en 2017 de US $ 1.180 millones frescos. Esto permitió a Guerrero mayor holgura para llevar adelante la inversión en demandas sociales y en la infraestructura productiva.

En 2017, 46% del presupuesto estuvo destinado a obras públicas, salud, educación y combate a la pobreza. Esto se tradujo a hechos, como el aumento de los salarios de médicos y enfermeras, y la atención de más de un millón de nuevos alumnos a la jornada escolar completa.

A pesar de la estabilidad financiera y el acercamiento al superávit fiscal, la República Dominicana requiere de mayor inversión para mejorar la productividad y la competitividad del país, cuyo déficit se estima en 2,3% del PIB en 2017, según Hacienda. Además, La evasión fiscal todavía se mantiene en un nivel extremadamente alto. Según Guerrero, la evasión es de 50% en el caso del impuesto sobre la renta a las personas físicas y de 42% en el impuesto general al consumo. Esto, en un país en el que la presión tributaria ronda apenas el 15% sobre el PIB, mientras que el promedio de latinoamericano es de un 23%. Ante esta situación, el ministro está evaluando una profunda reforma fiscal en el que este punto sea lo principal. El objetivo de Hacienda es aumentar los ingresos fiscales hasta US $ 130.000 millones, vía control de la evasión y la elusión , y sin nuevos gravámenes, porque, según Guerrero, no hay que castigar a los que cumplen sus responsabilidades tributarias.

Pero, donde la cosa está más difícil para Guerrero, es respecto a los coletazos políticos y prácticos del capítulo dominicano de Odebrecht, lo que ha paralizado los planes de infraestructura física que estaban a cargo de la firma brasileña. La principal dificultad dice relación en que Odebrecht no solamente proveía de la construcción de la infraestructura, sino que representaba un modelo de financiamiento de la misma que no ha sido fácil de suplir o replicar.