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Fundido a gris: el difícil escenario de la industria cinematográfica en México

Las empresas exhibidoras cinematográficas mexicanas luchan contra los efectos económicos del COVID-19 en la crisis más severa de su historia.
Jueves, 17/12/2020 Camilo Olarte

Ir al cine en estos días en México es una experiencia desoladora. Las salas, después de estar cerradas por 150 días, ahora solo pueden abrir al 30% de su capacidad. A pesar de que muchos estudios científicos indican que el peligro de contagiarse en un cine no es tan alto como muchos creen, ninguna sala se acerca a esa ocupación. De hecho, según la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), la ocupación máxima en octubre llegó apenas a un 10%.

Más del 80% de los complejos ya reabrieron sus puertas, pero en esos grandes locales se ven más empleados que espectadores. A pesar de la crítica situación, las dos grandes cadenas, Cinépolis y Cinemex, han procurado mantener en la medida de lo posible los empleos de las salas. Sin embargo, ya han tenido que recortar casi un 20% de su plantilla corporativa. “Los empleados son nuestra prioridad”, dice Ramón Ramírez, director de Relaciones Institucionales de Cinépolis.  “Pero después de estos meses tan duros es imposible sostener esta situación”.

El panorama para los cines independientes, con menos músculo financiero, es mucho más desolador y varios ya han cerrado sus puertas definitivamente. En México los grandes esfuerzos por sobrevivir y por mantener los empleos contrastan con la mirada impávida del gobierno, que se niega a ofrecer cualquier tipo de apoyo para la industria.

Según datos de Canacine, del 25 de marzo al 1 de noviembre de este año se vendieron en todo el país 7,6 millones de boletos. En el mismo periodo en 2019 se vendieron 240,8 millones. Esto quiere decir que se dejaron de vender unos unos US$ 600 millones, que suponen una reducción del 96% de los ingresos de las salas de cine. Las cifras negativas ya obligaron a las dos cadenas a cerrar al menos 12 complejos de forma definitiva, nueve de Cinépolis y tres de Cinemex.

Y todavía nadie se atreve a decir que ve la luz al final de túnel. A la crisis hay que sumarle que los exhibidores no tienen qué mostrar. “Nos enfrentamos a un doble fenómeno en un círculo vicioso: la gente no va al cine por miedo al contagio y los estudios no están liberando sus contenidos por esta razón”, dice Tábata Vilar, directora general de Canacine. La esperanza de que los grandes estrenos jalaran el público que se ha perdido ante los continuos aplazamientos por parte de las grandes productoras, se ha desvanecido. Metro-Goldwyn-Mayer, por ejemplo, canceló hace unos días el estreno de la nueva película de James Bond, Sin tiempo para morir, uno de las pocos blockbusters que quedaban en el calendario de 2020. La película se estrenará en abril de 2021, un año después de su fecha original. Lo mismo ha pasado con otras producciones de ese tamaño como Black Widow, de Walt Disney, o Dune, de Warner Bros.

Los gigantes aguantan

México es el cuarto país del mundo en venta de boletos de cine. Cinépolis y Cinemex dominan casi la totalidad de ese mercado, con una participación del 92%, según datos de la Asociación Nacional de Cines Independientes (Anci).

Cinépolis, una compañía fundada en 1971 por el Grupo Ramírez, controla el 62% del mercado nacional. En los últimos años se ha expandido internacionalmente hasta convertirse en la empresa de exhibición cinematográfica más grande de México y de América Latina, empleando directamente a más de 40.000 personas. Ocupa el tercer lugar en el mundo en número de salas, el segundo lugar en número de boletos vendidos y es la cadena que más boletos por sala vende en el mundo (Cinépolis tiene 868 conjuntos cinematográficos con 6.704 salas; 484 se ubican en México y 383 en Estados Unidos, Chile, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Argentina, Brasil, España, India, Omán, Baréin, Arabia Saudita e Indonesia).

Cinemex, por su parte, posee el 30% del mercado local y ocupa el octavo lugar en el mundo en cantidad de salas. La empresa. adquirida en 2008 por Grupo México (del magnate mexicano Germán Larrea), ha crecido aceleradamente desde entonces y actualmente cuenta con 351 complejos de cine en el país con 33.094 salas, repartidas en 104 ciudades y empleando a 14.000 personas. En los últimos tres años también se ha convertido en un actor importante en Estados Unidos donde cuenta con 41 complejos y 420 salas.

La guerra de vieja data entre los dos exhibidores se alimenta de grandes adquisiciones. Año a año desaparecen los pequeños actores de la industria, pero también algunos grandes. En 2013, Cinemex adquirió la cadena estadounidense de cines Cinemark y sus 31 complejos (290 salas) distribuidos en todo el país por un valor cercano a los US$ 130 millones. La operación fue bloqueada por más de un año por la Comisión Federal de Competencia Económica (CFCE). Finalmente, se aprobó argumentando que por la baja participación en el mercado de Cinemark no existían riesgos sustanciales a la competencia. Decisión muy atacada por analistas que consideran que en México existe un duopolio en esta industria.

A pesar de su rivalidad, las dos empresas están viviendo una misma realidad. Su músculo financiero se ha visto fuertemente afectado y, al no ser empresas públicas, han tenido que reestructurar sus operaciones. “Nos hemos visto obligados a negociar con nuestros arrendatarios, con nuestros proveedores y a renegociar deuda”, dice Ramón Ramírez, director de Relaciones Institucionales de Cinépolis.

Uno de los principales arrendatarios de las dos cadenas es el Fideicomiso de Infraestructura y Bienes Raíces Uno (Fibra Uno o Funo). La compañía, propietaria de 345 centros comerciales, acordó con las dos empresas cobrar temporalmente la renta en función del aforo promedio anual histórico de gasto por cliente, según información del diario La Razón.

A finales de julio de este año pasó algo inédito: los dos protagonistas del mercado se unieron en la campaña “Volvamos al cine”, creada por Canacine. Esta apela a la nostalgia de ir a las salas, y al mismo tiempo insiste en los esfuerzos y protocolos de las empresas para garantizar la seguridad en contra del contagio de COVID-19 dentro de sus instalaciones. “Es una campaña de concepto. Un esfuerzo de la industria que busca tocar la parte emocional, pero también la parte racional en cuanto a los protocolos sanitarios que la industria ha implementado”, dice Ramón Ramírez.

Tábata Vilar, de Canacine, explica: “Muchos estudios científicos afirman que el riesgo en una sala de cine es mínimo, por la altura, por el hecho de que no hay movimiento y porque el público permanece en silencio. Sin embargo, es difícil que todavía la gente lo vea así”. La confianza de los clientes a regresar a las salas ha mejorado, dicen estudios que han realizado las dos empresas: casi el 95% de los clientes que ha asistido se sienten seguros por los protocolos, pero todavía no se ve reflejado en un incremento de la asistencia.

Pero Cinépolis, Cinemex y Canacine reconocen que la iniciativa no ha funcionado como se esperaba. “Sin contenido, ni estrenos, es muy difícil que la gente decida regresar a los cines”, dice Tábata Vilar de Canacine: “La campaña es parte de una labor que busca romper ese círculo vicioso y que los estudios liberen los contenidos”.

Las otras estrategias: del streaming a los autocinemas

Cinépolis Clic es la plataforma de streaming y alquiler de películas de Cinépolis, creada hace unos siete años. Sus ventas se han cuadriplicado durante la pandemia y ahora cuenta con más de ocho millones de usuarios, según datos de la empresa.

Desde mayo la empresa sumó a la plataforma la transmisión de espectáculos en vivo. “Históricamente ya hicimos un par de conciertos en el pasado. El primero fue el 90’s Pop Tour y después Matute, y nos fue bien. En ese momento era más un experimento que una estrategia”, comenta Marco García de la Cruz, director de Cinépolis Clic. La plataforma ha transmitido en los últimos meses conciertos de Diego Torres, Pepe Aguilar, Rey y el resultado los ha sorprendido. El éxito ha acelerado la expansión internacional de la plataforma: “Antes de la pandemia operábamos solo en México, pero el mismo mes empezamos a crecer a en otros países y ya estamos en siete países latinoamericanos”, dice Ramón Ramírez.

Cinemex, por su parte, revivió los autocinemas, esos dinosaurios perdidos en el tiempo. La compañía del Grupo México ha instalado dos cinemas temporales en la Ciudad de México, uno en la Arena Ciudad de México, y otro en la Expo Santa Fe.

“Son estrategias que pretenden convertirse en algo permanente”, dice Rogelio Vélez director general de Cinemex. “Otras líneas de negocio son la renta de salas a grupos de entre cinco y 10 personas, y la venta de dulcería en apps”.

El éxito de las dulcerías mediante alianzas con Uber Eats y Rappi ha sorprendido a las dos compañías. “Es una campaña que apela a la nostalgia y que ha funcionado en diferentes partes del mundo. Funciona y además nos sirve para mantenernos vigentes”, dice Ramón Ramírez.

Para Canacine, las estrategias han tenido un éxito relativo, “no existe una estrategia que puede tapar el hueco que deja la inasistencia a las salas”, dice Tábata Vilar.

Los independientes se quedan sin aire

Estas estrategias e integraciones del negocio, que muchas veces requieren inversión, no están al alcance de los actores pequeños de la industria que cada día que pasa se encuentran en una situación más insostenible.

Entre la nostalgia de los mexicanos hay signos luminosos que decían Cinemas Lumiere, MMCinemas, Cinemas Condesa, Cine Club, Palacio Chino. Todos estos han desaparecido o han sido reemplazados por los logos de Cinépolis y Cinemex en los últimos años. Subsisten pocas cadenas pequeñas, algunas salas de nicho y salas independientes en poblaciones apartadas.

Ahora más que nunca los cines independientes están a la merced de que alguna cadena los adquiera, ya no solo por la dificultad de posicionarse entre la competencia: ahora es cuestión de rescatar lo que se pueda.

“Hay muchos cines independientes que no tienen el pulmón para aguantar este tremendo bache. Y no sabemos cuando lo vayamos a superar”, dice Roberto Henry, presidente de la Asociación Nacional de Cines Independientes (ANCI) y director general de Cinebox. Henry representa los intereses de las 75 empresas distribuidas en toda la república, desde una pequeña empresa que tiene una sala en la sierra oaxaqueña hasta una cadena que maneja 80 salas.

Muchas de estas empresas han bajado los costos, pero su situación es tan insostenible que muchos han tenido que prescindir de sus colaboradores antes de cerrar sus puertas. Un estudio de la Asociación Nacional de Dueños de Salas Exhibidoras (NATO) en Estados Unidos asegura que sin apoyo gubernamental el 70% de los cines independientes que cerraron, difícilmente volverán a abrir.

Afuera no escampa

S&P Global Ratings recortó la calificación para AMC Entertainment en octubre, argumentando que el incumplimiento de sus obligaciones por parte de la principal cadena de exhibición en Estados Unidos parece inminente. Según Comscore, a finales de septiembre la cantidad de cines que operan en Estados Unidos se redujo en más de 100. Más de dos tercios de los cines estadounidenses más pequeños están en riesgo de quiebra o cierre, advirtió la Asociación Nacional de Dueños de Salas Exhibidoras (NATO).

Días antes, la mayor cadena de salas de cine de Gran Bretaña, Cineworld, informó que podría cerrar las 128 salas de cine tiene en el Reino Unido e Irlanda después de la postergación de que el estreno de la nueva película de James Bond alteró severamente los calendarios. Aunque las dos cadenas han dado partes de tranquilidad, y el alza en bolsa en los ultimos días lo respalda, es un llamado de alerta para toda la la industria.

En países europeos como Holanda o Francia, en algunos países asiáticos, o en Estados Unidos, los gobiernos han salido a rescatar a estas empresas exhibidoras. Un estudio de la International Union of Cinemas Unic, publicado en octubre, muestra cómo la mayoría de países europeos está financiando a sus industrias cinematográficas, especialmente a los exhibidores. En algunos países hay apoyos del 50% al 90% de lo que han dejado de recibir. “En estos países saben de la importancia de estas industrias para preservar miles de empleos”, dice Tábata Vilar de Canacine. “Además de su función social y cultural”

 “En China ya se están vendiendo más boletos que antes de la pandemia, mientras que en Holanda se alcanzaron ocupaciones del 90% antes de que se vieran obligados a cerrar nuevamente”, dice Vilar.

China y Francia han reforzado la producción local y han tenido muy buena acogida con el público, dice Roberto Henry de ANCI. “Lo que necesitamos es producto, necesitamos películas. Nuestro mercado nacional vive de la producción estadounidense, pero hay que echar mano de donde sea”.

“El país que nos ha marcado la pauta ha sido España. Tiene el 100% de sus salas abiertas con fuertes campañas de divulgación, y de estrenos de películas nacionales como la campaña “Con todas, con todos, con cine español”, dice Ramón Ramírez, de Cinépolis. “Estados Unidos tiene diversos apoyos, incluidos los de desempleo que han ayudado fuertemente a paliar la situación de la industria”, añade.

Sin salvavidas en México

“La situación en todo el mundo es grave, pero la diferencia es que en México los exhibidores no están recibiendo ninguna clase de apoyo por parte del gobierno” dice Tábata Vilar de Canacine, “y lo peor es que esperamos que no lo haya”.

Hace apenas un mes, y en plena pandemia, la Cámara de Diputados avaló la extinción de más de 100 fideicomisos, incluido el Fidecine, que apoyaba la producción de filmes nacionales y la industria fílmica en general. “El final de los fideicomisos es anticonstitucional, porque en la constitución se establece que no puede haber retroactividad de derechos adquiridos”, dice Tábata Vilar de Canacine. Antes de la extinción de los fideicomisos se producían 200 películas al año; ahora la expectativa es que no se producirán más de 100. “Esto afecta a la industria en su totalidad, incluyendo a los exhibidores”, complementa Roberto Henry de Anci.

La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) pidió hace poco al gobierno federal que ante la grave situación, los más de US$ 150 millones asignados al proyecto de Andrés Manuel López Obrador de construir el Complejo Chapultepec (la continuación del bosque Chapultepec) sean redistribuidos para apoyar el fomento al cine y la cultura.

Pero no hubo respuesta. “No hay apertura por parte del gobierno porque además no nos consideran un sector estratégico”, dice Vilar. “Nosotros cabildeamos cuando todavía existían los fideicomisos, pero ya perdimos las esperanzas”, dice Roberto Henry de ANCI. “Esperaremos que las cosas se reanuden a ver si hay apoyos para los exhibidores independientes, que son los que más lo necesitamos. Antes se recibían préstamos con una tasa preferencial, ahora ni eso existe”.

El postCOVID

“El cine no va a desaparecer. Ya sobrevivimos a la llegada de la televisión, al video, al cable, al pay per view y a las plataformas de streaming”, argumenta Roberto Henry, de Anci. “Tendremos que innovar, eso sí. La cuestión es si tendremos el pulmón para aguantar mientras esto ocurre”.

Los grandes exhibidores confían que tan pronto se solucione el tema del COVID la recuperación sea rápida y suficiente para solventar las obligaciones que tienen a muchos al borde de la quiebra.

“La gran incógnita es si la industria va a ser la misma. Van a cambiar las reglas del juego, pero el cine permanecerá”, dice Ramón Ramírez, de Cinépolis. Un ejemplo de esto es el festival de Cine de Morelia que acaba de organizar Cinépolis, uno de los más importantes en América Latina. Por primera vez se hizo en un formato híbrido, presencial y streaming. “Fue un éxito, llegó para quedarse, y esto nos está llevando a replantear muchas cosas”.

Si todavía no se ve la luz al final del túnel, por lo menos hay esperanza de que pronto se empiece a ver. El estreno de Wonder Woman 2 no fue aplazado para 2021 por Warner, hasta ahora. Muchos consideran esto como una señal de que pronto la industria se va a reactivar. “Las buenas noticias acerca de una vacuna también nos llenan de esperanza”, dice Ramón Ramírez de Cinépolis.

*Fotos: MGM/Disney